JUEGOS OLÍMPICOS
Bochorno histórico: en un partido que duró 4 horas, Argentina perdió con Marruecos
Como en el primer partido del Preolímpico de Venezuela, la Selección Argentina Sub 23 consiguió un agónico empate 2-2 contra Marruecos en su debut en los Juegos Olímpicos de París 2024 gracias al heróico gol de Cristian Medina. O así hubiera comenzado la crónica antes del bochorno histórico que sucedió en el estadio Geoffroy-Guichard en St. Etienne.
Medina había convertido el agónico empate luego de más de 16 minutos de tiempo agregado, cuando un grupo de hinchas marroquíes invadieron el campo de juego y agredieron con proyectiles a los jugadores argentinos.
El partido se suspendió y los casi 38000 espectadores, en su gran mayoría marroquíes, se retiraron de las tribunas. Una banda de aproximadamente 300 personas se quedó esperando una resolución, pero la organización los obligó a retirarse, comunicándoles que el encuentro había finalizado en empate. O eso pretendía la FIFA que sucediera.
La organización, es decir el Comité Olímpico Internacional (COI), que maneja otra órbita del deporte y no está acostumbrado a los flashes del fútbol y sus incongruencias, quería reanudar el encuentro aunque sólo fuera para revisar la última jugada y pitar el final del enfrentamiento, a pesar que ya habían subido el resultado final (2-2) en su página oficial y habían decretado el final del encuentro por "inconvenientes de seguridad".
Finalmente, una hora y media después, los jugadores de ambas selecciones retornaron a la cancha y entraron en calor durante diez minutos, mientras el árbitro sueco Glenn Nyberg revisaba en el VAR si el gol del futbolista de Boca era válido.
Desde la cabina de asistencia de video detectaron que la punta del botín izquierdo de Bruno Amione, quien cabeceó antes de que Medina convirtiera el tanto de la igualdad, se encontraba por delante de la línea del último defensor marroquí.
Nyberg fue a la pantalla, revisó la jugada y anunció a través de su micrófono conectado a los parlantes del estadio que había fuera de juego del jugador argentino, mientras su voz rebotaba en las tribunas vacías generando un eco que se expandió por todo el Geoffroy-Guichard. En la jugada analizada, hay una mano de un defensor del conjunto africano tras el remate de Nicolás Otamendi que podría haberse interpretado como penal, pero ni siquiera fue revisada.
Los jugadores argentinos se mostraron impávidos mientras sus rivales gritaban y se abrazaban con alegría, a pesar que un tiempo antes, en la reunión de capitanes junto a los jueces y los organizadores, habían optado por no reanudar el encuentro. Tras esa determinación, el encuentro se reanudó durante tres minutos totalmente anticlimáticos tanto para Argentina como para Marruecos y sin ritmo futbolístico. Nada trascendente deportivamente pasó durante ese tiempo y Marruecos se quedó con los tres puntos.
Este hecho bochornoso y sin precedentes quedará en la historia de los Juegos Olímpicos, que fallaron en la seguridad, en la organización y en la competencia; y todavía faltan dos días para la ceremonia inaugural.