La NASA descubrió un peligroso asteroide que atraviesa el sistema solar
Un nuevo objeto proveniente del espacio interestelar fue detectado en los últimos días por astrónomos del sistema ATLAS, un programa financiado por la NASA para monitorear asteroides potencialmente peligrosos. Se trata de 3I/ATLAS, el tercer cuerpo de este tipo jamás observado, luego de ʻOumuamua (2017) y Borisov (2019), y todo indica que se trata de un cometa que está atravesando el sistema solar con una velocidad inusual.
El hallazgo fue confirmado por el Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra (CNEOS), dependiente del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en California. Según explicó Paul Chodas, director del centro, la velocidad del objeto es tan alta que no puede haberse originado dentro del sistema solar. “La velocidad y trayectoria de 3I/ATLAS son incompatibles con cuerpos que orbitan alrededor del Sol”, señaló.
La alerta fue emitida por el Sistema de Última Alerta de Impacto Terrestre de Asteroides (ATLAS), operado por la Universidad de Hawái, que comenzó a observar al objeto los días 1 y 2 de julio. Su trayectoria hiperbólica —es decir, no cerrada— y su comportamiento orbital hicieron sospechar rápidamente que se trataba de un objeto interestelar.
“El tipo de órbita que tiene este cometa no es habitual. Todo indica que no fue capturado por el Sol y que se trata de un visitante de otra estrella”, agregó Larry Denneau, coinvestigador principal de ATLAS.
¿De dónde viene?
Los astrónomos creen que 3I/ATLAS podría haberse formado en los alrededores de otro sistema estelar y haber sido expulsado de allí como resultado de una interacción gravitatoria intensa, posiblemente con una estrella cercana o un planeta gigante. Ese impulso habría sido suficiente para lanzarlo al espacio interestelar y ponerlo en camino hacia nuestro sistema solar.
¿Qué se sabe hasta ahora?
Aunque todavía no puede verse a simple vista, el objeto puede ser observado con telescopios de tamaño moderado. Los primeros cálculos sugieren que es más grande que ʻOumuamua y Borisov, lo cual lo convierte en el mayor cuerpo interestelar jamás registrado.
Los científicos planean estudiar a fondo su brillo, composición, temperatura superficial y actividad cometaria para entender mejor su origen. El análisis detallado de este tipo de objetos permite a los investigadores conocer más sobre la formación de otros sistemas planetarios y sobre los materiales que circulan por el espacio entre las estrellas.
Una oportunidad única
El interés por los objetos interestelares creció de forma exponencial desde 2017, cuando fue descubierto el enigmático ʻOumuamua, seguido por el cometa Borisov en 2019. Ahora, con 3I/ATLAS, los astrónomos tienen una nueva oportunidad para estudiar un mensajero de otros mundos.
“Cada uno de estos objetos representa una cápsula del tiempo, una muestra directa de lo que sucede en otros sistemas solares”, concluyeron los investigadores. La comunidad científica ya trabaja para recolectar la mayor cantidad de información posible antes de que 3I/ATLAS continúe su viaje y desaparezca para siempre en la inmensidad del cosmos.