Violencia de género: retuvo a su pareja y a su hija en Centenario
Un grave episodio de violencia de género sacudió al barrio El Alto de Centenario este lunes por la mañana. Una joven de 26 años, quien cursa un embarazo y es madre de una niña de dos años, fue retenida contra su voluntad junto a su hija y una vecina dentro de su propia vivienda durante una hora por su pareja, un hombre de 29 años que, según testigos y autoridades, se encontraba bajo los presuntos efectos de sustancias estupefacientes.
La emergencia se desató cerca de las 8.30, cuando personal policial de la Comisaría 52 acudió a una vivienda en la intersección de Agrimensor Hugo Arraga y Santa Teresa de Jesús por un llamado de "inconveniente de pareja". Al llegar, los efectivos se encontraron con un cuadro de riesgo: la joven, a través de una ventana, informó que estaba encerrada ya que su pareja había bloqueado la puerta con muebles e impedía su salida. Dada la gravedad de la situación, se solicitó la intervención de tres móviles policiales con dotación completa y un jefe a cargo.
Tras un extenso y cuidadoso diálogo sostenido por la ventana, los uniformados lograron que el agresor permitiera la salida de las mujeres. Una vez que la joven embarazada, su hija y la vecina estuvieron a salvo y sin lesiones visibles, el hombre salió del inmueble con la niña en brazos, negándose a entregarla. El jefe de la Comisaría 52, Luis Aguirre, relató que los efectivos intentaron persuadirlo mientras el sujeto la sujetaba con fuerza, mostrando un evidente estado de exaltación y supuestos indicios de consumo de drogas. Finalmente, el personal policial logró arrebatarle a la niña para devolverla a su madre.
El enfrentamiento escaló cuando el hombre, en estado de delirio y manifestando alucinaciones —sostenía que el cuñado lo quería agredir—, comenzó a lanzar golpes de puño y patadas contra los uniformados. Fue reducido y esposado con el "previo uso de la fuerza". Durante la requisa, se confirmó que el agresor estaba armado con un elemento corto punzante escondido entre sus prendas, que fue inmediatamente secuestrado. El comisario Aguirre destacó el profesionalismo y la prudencia del personal policial para evitar un desenlace trágico y resguardar la integridad de las víctimas.
En las horas siguientes, la víctima radicó la denuncia bajo la Ley 2785 de Violencia Familiar. Allí dejó asentado que su pareja sufre adicción a las drogas, no está en tratamiento y que esta era la segunda vez que padecía un episodio similar por consumo de cocaína. Pese a la gravedad de los hechos y la existencia de un expediente previo en el Juzgado de Familia por antecedentes de violencia, la mujer pidió que "no se adopten medidas cautelares restrictivas" contra el hombre, como la exclusión del hogar o la asignación de un botón antipánico, lo que encendió las alarmas de las autoridades.
El caso quedó en manos del Juzgado de Familia, que deberá evaluar medidas de protección y seguimiento durante 90 días, contemplando la asignación de un botón antipánico a pesar del pedido de la víctima. Paralelamente, la Fiscalía de Actuación Genérica inició una causa penal por atentado y resistencia a la autoridad. El agresor quedó demorado, fue notificado de imputación y posteriormente puesto en libertad supeditada, mientras la situación expone nuevamente la vulnerabilidad ante la violencia de género vinculada al consumo problemático de sustancias.