SISMICIDAD

Añelo volvió a temblar: tres sacudones y preocupación por la falta de regulación

El Observatorio de Sismicidad Inducida confirmó que Neuquén alcanzó en 2025 su cifra más alta de temblores vinculados al fracking, con 86 eventos.

Neuquén volvió a experimentar actividad sísmica inducida tras casi 20 días sin registros. Según informó Javier Grosso, integrante del Observatorio de Sismicidad Inducida, en AM Cumbre 1400 entre el 18 y el 20 de noviembre se registraron tres sismos de magnitud 2,5 y 2,8 en el norte de Añelo, una de las zonas más vinculadas a la actividad de fractura hidráulica en Vaca Muerta.

Grosso explicó que la seguidilla marca la reactivación del fenómeno: “Se volvió a activar la sismicidad inducida”, señaló. También aclaró que las zonas nuevas permanecen estables y que Sausalbonito no registró eventos recientes.

Un año récord: 86 sismos inducidos en lo que va de 2025

Para el Observatorio, 2025 es el año con mayor actividad sísmica inducida desde el inicio del desarrollo de Vaca Muerta. Con estos tres eventos, la provincia acumula 86 sismos vinculados al fracking, superando ampliamente los 60 registrados en 2024 y los 67 de 2023.

El especialista remarcó que este incremento no solo es un indicador técnico, sino que también impacta directamente en la vida cotidiana de las comunidades patagónicas, especialmente en Añelo y sus alrededores, donde la actividad petrolera convive con los pobladores de manera cada vez más cercana.

Temblores percibidos por la población: un fenómeno inédito

Uno de los hechos más relevantes del año fue que, por primera vez, la población local percibió temblores que antes no se sentían. Grosso recordó que "entre el 18 y el 19 de julio, Añelo vivió cuatro sismos en menos de 24 horas, tres de ellos con magnitud mayor a 3 puntos, y con epicentros muy próximos al pueblo".

Para el Observatorio, estos episodios marcan un cambio significativo: la sismicidad inducida dejó de ser un fenómeno exclusivamente técnico y pasó a sentirse de manera directa en la comunidad.

Grosso explicó, además, que el Observatorio trabaja de forma independiente, lo que permite emitir reportes objetivos sobre los eventos. Esos informes se envían a Defensa Civil, la ICC, la ORCEP y las subsecretarías de Hidrocarburos y Ambiente, con quienes mantienen reuniones informativas, aunque sin dependencia institucional.

Esta independencia ―sostuvo― resulta clave para asegurar la calidad técnica de los datos que orientan la planificación local.

Preocupación por la ausencia de regulación estatal

Uno de los puntos más críticos señalados por Grosso es la falta de intervención del Estado provincial frente a la sismicidad inducida. Según explicó, desde 2024 se insiste en una política de “no-inferencia”, dejando en manos de las empresas petroleras la organización de la protección sísmica.

Para el Observatorio, el Estado debería tener un rol protagónico en la regulación, especialmente considerando la magnitud del desarrollo en Vaca Muerta y el crecimiento de la actividad extractiva.

Fracking, expansión y riesgos ambientales

Grosso vinculó el récord de sismos con el aumento de la producción, la perforación y la extracción en la región. Aunque reconoció que las empresas aplican protocolos serios, insistió en que la falta de regulación estatal sobre un fenómeno ambiental de esta escala es motivo de alarma: “El Estado no puede no intervenir en un aspecto ambiental que no tenía precedentes en la provincia”, remarcó.

Un informe anual para visibilizar riesgos y planificar a futuro

Cada diciembre, el Observatorio publica un informe anual sobre la actividad sísmica inducida. Este trabajo, afirmó Grosso, busca visibilizar los riesgos asociados al fracking y promover un debate informado sobre la necesidad de mayor control estatal.

Para el especialista, la conclusión del año es clara: “Es el año con mayor número de sismos inducidos desde la llegada de Vaca Muerta, y el Estado ya tendría que ser protagonista en la planificación de los próximos quince o veinte años”.

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