SAN MARTÍN DE LOS ANDES

Ola de estafas: dos adultos mayores entregaron dólares y oro a falsos familiares

La Justicia ya investiga ambos episodios.

Dos adultos mayores de San Martín de los Andes fueron víctimas de una doble estafa bajo la modalidad conocida como “cuento del tío” en menos de una semana. En uno de los casos, una mujer perdió unos 125 mil dólares, mientras que un vecino de 92 años entregó dinero y monedas de oro a un falso familiar. 

El primer hecho ocurrió la semana pasada, cuando una mujer recibió un llamado telefónico de alguien que se hizo pasar por un familiar cercano. Mediante un engaño cuidadosamente construido, el estafador logró convencerla de entregar los ahorros que guardaba en su vivienda: alrededor de 125 mil dólares. La víctima advirtió la maniobra recién cuando ya no había rastro del delincuente.

El segundo caso se registró el martes en un domicilio de calle Rivadavia al 1200. Allí, un hombre de 92 años atendió una llamada de alguien que dijo ser su hijo y que, bajo argumentos aún no especificados, lo persuadió de entregar su dinero a un supuesto enviado. Minutos más tarde, un hombre de unos 30 años llegó a la vivienda y se llevó un fajo de billetes de 100 dólares —aún sin monto confirmado—, tres monedas de oro y, según trascendió, billetes de una moneda sudafricana. Cuando el adulto mayor intentó comunicarse nuevamente con su hijo, descubrió la estafa.

Ambos episodios se ajustan al patrón que desde hace años se repite en la provincia y todo el país. Los delincuentes apuntan casi exclusivamente a personas mayores, a quienes llaman a teléfonos fijos simulando ser un pariente. A partir de preguntas dirigidas, logran que la víctima aporte datos sin darse cuenta y así consolidan una falsa relación de confianza.

Con esa base, generan un clima de urgencia: suelen advertir sobre un supuesto cambio de billetes, pérdida de validez o riesgo inminente que obliga a “resguardar” el dinero. El paso final es enviar a un cómplice a retirar los ahorros.

Las autoridades trabajan ahora en el análisis de cámaras de seguridad de la zona para intentar identificar a quien pasó a recoger el dinero en el segundo caso. También se solicitaron informes a las compañías telefónicas para determinar el origen de las llamadas y establecer si ambos episodios están vinculados a la misma organización criminal.

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