EL DIARIO DE VANESA
Cómo es el fascinante mundo Hippie en un museo de Córdoba
En esta entrega especial de El Diario de Vanesa los quiero invitar a recorrer el lugar, la experiencia y la cultura que marcó a generaciones de argentinos. Se trata del Museo Hippie que está ubicado en la localidad cordobesa de San Marcos Sierra, donde hablamos con su creador Daniel Domínguez.
Apasionado sin igual, él nació en Villa Devoto, se crió en el Conurbano bonaerense y encontró su lugar en el mundo en un pequeño pueblo cordobés. Allí, entre sierras, memoria y filosofía de vida, Daniel creó algo único: el primer y único Museo Hippie del mundo, un espacio donde los objetos cuentan historias y los prejuicios se desarman con sensibilidad.
La idea comenzó a gestarse como una necesidad personal. “Quería terminar con muchos prejuicios que tenía la gente y rescatar lo que significa esta filosofía de vida”, explica Domínguez. Ese sueño se hizo realidad el 8 de enero del año 2000, cuando abrió al público una instalación que hoy es referencia cultural a nivel internacional.
El museo no es solo una colección: es una experiencia. Entre sus piezas se encuentra el vehículo utilizado en la película Pájaros volando, una comedia rockera de ciencia ficción filmada en San Marcos Sierras en 2010, con figuras como Diego Capusotto, Luis Luque y Verónica Giné. Daniel fue productor del film y también actor, interpretando al Gaucho Córdoba, en un pueblo ficticio llamado “Las Pircas”, que en la vida real es San Marcos.
Pero hay mucho más. Manuscritos originales de Joni Mitchell y Miguel Grinberg, mecanografías de Jack Kerouac y una joya histórica: el primer long play de los Beatles editado en América. Fue un fracaso comercial y se vendieron muy pocas copias. Una de ellas está hoy en San Marcos Sierras y sería, hasta el momento, la única hallada en toda América del Sur.
El edificio que alberga el museo también tiene alma. Es una construcción alternativa de más de 50 años, restaurada por Domínguez, donde nacieron niños antes de que llegaran la electricidad y el agua corriente. “Ese lugar también cuenta una historia”, dice. Y la cuenta en silencio, entre paredes que guardan vida.
Desde hace 25 años, el museo suma una obra colectiva y conceptual: un gran hexágono construido con botellas recicladas. Vecinos, amigos y visitantes aportan las botellas y dentro colocan mensajes, deseos y afirmaciones para el futuro de la humanidad. Quedan selladas para siempre, como una cápsula de esperanza.
El Museo Hippie está registrado en el Instituto Latinoamericano de Museos y formó parte de la Guía Nacional de Museos del Ministerio de Cultura. Una de sus piezas fundacionales es la guitarra de José Alberto Iglesias, “Tanguito”, quien fue vecino y maestro de Daniel en su adolescencia. “Me enseñó mis primeros acordes y esa guitarra fue la que me impulsó a abrir el museo”, recuerda.
A lo largo de los años, el lugar recibió la visita de artistas, músicos e historiadores como Felipe Pigna, Papo, María Rosa Yorio y miembros de La Renga, entre muchos otros. Sin embargo, para Domínguez, lo más valioso no es la fama, sino el encuentro.
“Recibir visitantes me genera una enorme satisfacción. Poder charlar, conectar con personas de todos los sectores sociales y culturales, y nutrirme de todo eso”, afirma. El museo abre todo el año y funciona gracias a una contribución voluntaria que permite su mantenimiento.
En San Marcos Sierras, entre botellas con mensajes, guitarras con historia y paredes cargadas de memoria, el Museo Hippie sigue vivo. Y con él, la certeza de que otra forma de mirar el mundo todavía es posible.
Para seguir a Daniel Domínguez:
Espero que les haya gustado esta edición de El Diario de Vanesa y ¡será hasta la próxima!