EL DIARIO DE VANESA

La impactante aldea medieval de González Catán

Un viaje al pasado, a la pasión, a una arquitectura de ensueño y un ambiente atrapante. Cómo es Campanópolis.

En este Diario de Vanesa de hoy viajaremos a conocer una hermosa Aldea Medieval ubicada en la zona de González Catán, en Buenos Aires. Un boleto a una época impactante de la humanidad, con una arquitectura de ensueño y un ambiente atrapante.

A finales de los años 70, Antonio Campana compró un terreno contaminado y, tras ser diagnosticado con cáncer de páncreas, decidió crear este lugar como un proyecto de vida y un legado, usando materiales de descarte. Aquí comienza Campanópolis .

Antonio construyó todo a mano alzada, transformando restos de demoliciones, trenes y otros objetos en castillos, puentes y esculturas, inspirándose en la arquitectura medieval europea.

La aldea de 20 hectáreas incluye torres, capillas, molinos y pasajes, con detalles como escaleras sin fin y puertas en los techos, todo fruto de la intuición  y diseño de Campana.

Para la construcción de Campanópolis se utilizaron columnas de Galerías Pacífico, maderas de Argentinos Juniors, rejas, fuentes y otros elementos.

Hablando con Sergio, el guía, define que Campanópolis es una obra de arte que crece día a día . Realmente impresiona Enmudece y nos traslada a los castillos de Europa y pueblos medievales europeos .

Recorriendo el lugar notamos mucha creación e imaginación de su creador Antonio Campana. Por ejemplo es sorprendente ver que hay tejas en el piso y baldosas dadas vueltas, patas de cama y puertas en los techos, hay ascensores en el jardín, escaleras que no van a ninguna parte y portones incrustados en paredes como decoración todo denota una creación e imaginación por parte de Antonio.

Nos cuenta Sergio que todo esto fue llevado a cabo con 100 albañiles del barrio y con dibujo a mano alzada.

El parque se divide en dos partes: la Aldea, el sector medieval con callecitas, casas y plazas, y Villanueva, una zona con construcciones coloridas y más surrealistas.

En la Aldea, frente a la plaza principal, se encuentra el edificio más alto: el Salón Pacífico con 19 metros de altura.

“El nombre de este edificio se lo dan sus columnas, que eran parte del actual shopping Galerías Pacífico. Cada una pesa 8 toneladas”, explica el guía y agrega: “Si se fijan bien, en la punta del techo se pueden ver dos patas de cama”. ¡Impactante!

También encontraremos el Museo de la Madera. Allí todo lo que se exhibe es de ese material: relojes, radios, raquetas. Lo que más llama la atención de los visitantes son las escaleras. Y no es porque están talladas a mano y son una obra de arte en sí mismas, sino porque no llevan a ninguna parte.

Al final del camino, están Las Casitas del Bosque y La Proa (una casa con forma de barco), dos de los lugares más lindos para sacar fotos. Otros de los atractivos de la Aldea son el Museos del Hierro, el de los Caireles y los pasajes Corso, Liverpool y Búho.

Una construcción que se destaca ya que es muy diferente al resto, es una casona de 1830. Es una edificación de adobe que supo ser el rancho del peón de Juan Manuel de Rosas, quien también fue dueño de estas tierras.

En la pared, en honor al entonces gobernador de Buenos Aires, hay una escultura de hierro hecha por el reconocido artista Alejandro Marmo.

Sin lugar a dudas Campanópolis es un viaje a la imaginación y creación, que nos permite estar por unos momentos en la época medieval .

Un sueño hecho realidad que vale la pena conocerlo porque impacta y nos deja un montón de interrogantes. La rareza de cada una de las construcciones genera preguntas en los visitantes sobre cómo y por qué. Pero la respuesta del guía es siempre la misma: “No sé”. Antonio no daba explicaciones sobre sus ideas, sólo las llevaba a cabo e iba improvisando en base a los materiales que conseguía así es que Campanópolis es un lugar sin Lógica.

Espero que les haya gustado esta edición especial de El Diario de Vanesa y ¡será hasta la próxima!

 

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