FUEGO EN LA CORDILLERA
El dramático testimonio de un brigadista de los incendios en Chubut
El brigadista cordobés Ignacio “Nacho” Dignal advirtió sobre la gravedad de los incendios forestales que afectan a la región y el avance del fuego, que en algunos sectores alcanza hasta 10 kilómetros por día. En diálogo con AM Cumbre 1400, señaló que una de las principales dificultades es la falta de información centralizada, coordinación y organización entre las distintas brigadas y voluntarios que trabajan en el territorio.
Dignal, autoconvocado y con casi un mes de trabajo en la zona, describió un escenario de agotamiento entre brigadistas y pobladores, muchos de los cuales combaten el fuego por sus propios medios. Remarcó la necesidad de contar con personal capacitado, mejor comunicación y herramientas específicas de combate forestal, además de ropa y equipamiento adecuado.
Si bien destacó que los víveres y los insumos médicos suelen llegar, subrayó que el desgaste del equipamiento es constante y que resulta clave fortalecer la presencia del Estado para ordenar y canalizar los esfuerzos frente a una emergencia que calificó como “dramática”.
La entrevista
— Nacho, queríamos consultarte qué tan cerca está el fuego. ¿La situación es preocupante?
— El fuego avanza y se habla de unos 10 kilómetros por día, lo cual es muchísimo. No tengo información precisa porque hoy la información no está centralizada: cada brigada hace sus propias evaluaciones y predicciones. La meteorología es compleja y esa falta de coordinación y de datos claros es una de las principales falencias del sistema actual.
— ¿Hace cuánto tiempo estás trabajando en la zona y cómo llegaste?
— Soy brigadista combatiente autoconvocado de Córdoba. Vine con un habitante de la zona de El Coihue, Maitén, y con equipos que llegaron desde Buenos Aires junto a bomberos voluntarios. Yo llegué el 8 de enero, así que ya llevo casi un mes en el territorio.
— Después de tantos días, ¿qué clima ves entre los brigadistas y los pobladores?
— Ahora estamos en un momento de transición porque hubo un poco de humedad y dos o tres días de relativa calma. Se nota mucho el cansancio. Hubo recambios en algunas bases y, en zonas como El Blanco, donde estuve unos diez días, vi a muchísimos vecinos organizándose por su cuenta, con camionetas, tanques y bombas, apagando focos como podían.
— ¿Eso evidencia falta de organización?
— Sí. No alcanza solo con sumar voluntades, que es muy valioso, sino que hace falta saber qué hacer, cómo organizarse y cómo trabajar de manera segura y efectiva. Falta gente capacitada, comunicación y coordinación entre quienes están poniendo el cuerpo.
— ¿Qué pasa cuando no hay coordinación frente a un incendio?
— Un foco relativamente pequeño se puede controlar si hay información clara del territorio y de la meteorología y si se actúa de forma coordinada. Sin eso, se pierde efectividad incluso en lugares donde el terreno favorece el control del fuego.
— Desde distintos sectores se están haciendo pedidos de ayuda. ¿Qué es lo que más falta hoy?
— El equipamiento de trabajo siempre falta porque se desgasta mucho en el fuego. En general, víveres e insumos médicos llegan y estamos bien alimentados. Pero falta ropa de trabajo: borcegos, mamelucos, guantes. Para poner el cuerpo en territorio hay que estar bien equipado.
— ¿También hacen falta herramientas específicas?
— Sí, especialmente herramientas de combate forestal. En Córdoba trabajamos mucho sin agua, entonces necesitamos rastrillos forestales y herramientas específicas para atacar raíces, materia orgánica y focos secundarios, como la guardia de ceniza. Eso aumenta muchísimo la capacidad de control y la efectividad del trabajo.
— En las últimas horas se conoció un decreto que declara la emergencia ígnea en varias provincias. ¿Cómo lo ves?
— Ojalá sirva para que el Estado preste atención y canalice recursos: más brigadistas, más equipamiento, aviones hidrantes. Lo que percibo es mucha ignorancia frente a una situación dramática, con recursos importantes en juego. Es fundamental que el Estado visibilice y organice los esfuerzos.