POLÍTICA LOCAL

Sin retorno al pasado: Figueroa reafirma su proyecto y no vuelve al MPN

Pese a los rumores, desde el entorno del gobernador descartan cualquier retorno al Movimiento Popular Neuquino.

Que el Movimiento Popular Neuquino atraviese una crisis de conducción no implica que Rolando Figueroa deba salir a salvarlo. El gobernador lo enfrentó, lo derrotó en las urnas y cumplió con lo que prometió: dejar atrás los vicios de la vieja política. Desde ese lugar, volvió a dejar en claro que no regresará.

La situación interna del MPN, hoy sin un liderazgo claro, reavivó versiones sobre un eventual regreso del gobernador a sus filas. La hipótesis —impulsada por algunos sectores con evidente intencionalidad— parte tanto de la reciente reunión con exintendentes como de una lectura forzada: interpretar la debilidad de un partido como una invitación automática a ser rescatado por quien lo venció.

Figueroa no llegó al gobierno como resultado de una negociación con el MPN, sino como producto de una confrontación política directa con quienes fueron sus principales referentes durante décadas. Los enfrentó, los derrotó y construyó una alternativa que canalizó el cansancio social frente a un modelo agotado. Su victoria fue la expresión concreta de una demanda de cambio que venía madurando desde hacía tiempo.

Ese triunfo tuvo un sentido preciso. No se trató solo de un recambio de nombres, sino de la posibilidad real de terminar con prácticas asociadas a la vieja política: estructuras sobredimensionadas, gasto sin control y una lógica de poder cerrada sobre sí misma. Figueroa prometió romper con eso y avanzó en esa dirección desde el inicio de su gestión.

Las políticas de austeridad, la reducción de la planta política y la transparencia en el uso de los recursos públicos no fueron gestos simbólicos, sino decisiones estructurales que marcaron un quiebre con el pasado. Son, además, parte central del capital político que hoy sostiene al gobernador y que explica el respaldo social que conserva.

Desde ese lugar, la idea de volver al MPN carece de coherencia. No solo implicaría retroceder sobre el camino recorrido, sino también diluir el mensaje que lo llevó al poder: que era necesario cambiar reglas, prácticas y prioridades para encauzar el rumbo de la provincia.

Por eso, desde los círculos más cercanos al gobernador fueron categóricos: no existe ninguna intención de regresar al partido que fue derrotado en las urnas. No hay negociaciones ni evaluaciones en ese sentido. La etapa está cerrada y el proyecto político actual se apoya precisamente en haber dejado atrás esa pertenencia.

Que el MPN esté hoy sin conducción no convierte a Figueroa en su salvador natural. El gobernador eligió enfrentarlo, superarlo y gobernar con un modelo distinto. Y esa decisión sigue siendo, hoy, uno de los pilares de su identidad política.

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