VACA MUERTA

Los seis bloques que explicaron el salto productivo del shale en 2025

Con Loma Campana a la cabeza, apenas seis áreas concentraron el 66% de la producción total de shale oil en la Argentina

Apenas seis bloques de Vaca Muerta se consolidaron como el núcleo productivo del shale argentino durante 2025 y explicaron, en gran medida, el salto histórico de la producción de hidrocarburos del país. Las áreas de Loma Campana, La Amarga Chica, Bajada del Palo, Bandurria Sur, La Calera y La Angostura Sur I aportaron en conjunto unos 332 mil barriles diarios, lo que representó el 66% del shale oil producido a nivel nacional.

Esta fuerte concentración permitió que la producción total de petróleo alcanzara un promedio de 810 mil barriles diarios en el año, con un crecimiento interanual del 13%, y un pico histórico de 878 mil barriles diarios en diciembre. El desempeño se dio en un contexto adverso para el convencional, que continúa mostrando un declino estructural en la mayoría de las cuencas del país.

Neuquén fue el gran protagonista del año. En enero de 2025 superó por primera vez la barrera de los 600 mil barriles diarios, consolidando a la provincia como el corazón productivo del país. En contraste, la producción convencional retrocedió un 5,7% interanual, mientras que el no convencional avanzó un 28,7% y ya explica el 67% del total del crudo argentino.

El liderazgo de los bloques fundacionales

El relevamiento elaborado por la consultora Economía y Energía confirma la supremacía de Loma Campana, el bloque fundacional del shale argentino, operado por YPF y Chevron. El área cerró 2025 con una producción de 89 mil barriles diarios, equivalente al 18% del shale nacional, consolidando una curva de aprendizaje que la llevó de producir 38 mil barriles diarios en 2020 a casi duplicar ese volumen en cinco años.

En el segundo escalón se ubicó La Amarga Chica, operada por YPF junto a Vista Energy, con 72 mil barriles diarios. El bloque mostró una fuerte aceleración en su desarrollo, al pasar de 15 pozos conectados en 2020 a 59 en 2025, con una producción que se triplicó en el mismo período.

El tercer lugar fue para Bajada del Palo, operado en su totalidad por Vista Energy, que alcanzó los 64 mil barriles diarios. El área ratificó la eficiencia de los operadores independientes, tras escalar desde apenas 8 mil barriles diarios en 2020 y sostener un ritmo de conexión de pozos altamente competitivo.

La nómina de bloques estratégicos se completa con Bandurria Sur, operado por YPF en asociación con Shell y Equinor —hasta el reciente traspaso de participaciones a Vista—, que alcanzó los 61 mil barriles diarios. Le siguieron La Calera, donde YPF se asocia con Pluspetrol, con 23 mil barriles diarios, y La Angostura Sur I, operada íntegramente por YPF, que se consolidó como una de las grandes sorpresas del año al llegar a 22 mil barriles diarios.

Concentración y contraste con el petróleo convencional

Al analizar la producción por operador, YPF reafirmó su liderazgo absoluto al cerrar 2025 con 165 mil barriles diarios de shale oil, un crecimiento interanual del 34% que le permitió concentrar el 33% del mercado. Vista Energy se consolidó como el segundo jugador con 98 mil barriles diarios y una expansión del 61% interanual, mientras que Chevron, Shell, Pluspetrol, Pan American Energy y Equinor completaron el ranking de actores relevantes.

El dinamismo de Vaca Muerta contrasta con la realidad de las cuencas tradicionales. Durante 2025, el convencional cayó con fuerza en todo el país: el NOA retrocedió un 17,1%, la cuenca Cuyana un 9,1%, el Golfo San Jorge un 4,2% y la cuenca Austral un 1,3%, profundizando una brecha productiva cada vez más marcada.

Ese diferencial permitió sostener el frente externo. Las exportaciones de crudo alcanzaron los US$ 6.716 millones en 2025, con un volumen promedio de 266 mil barriles diarios. En paralelo, las refinerías procesaron 540 mil barriles diarios, con un leve crecimiento interanual, acompañando una demanda interna que mostró signos de recuperación.

En síntesis, el mapa energético argentino de 2025 quedó definido por una lógica de alta concentración: apenas seis bloques de Vaca Muerta explicaron el salto productivo del país y compensaron el declive estructural del petróleo convencional, consolidando al shale como el verdadero sostén de la producción nacional.

 

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