INFRAESTRUCTURA
Loncopué tendrá nueva planta cloacal para reducir el impacto ambiental en el río Agrio
La provincia de Neuquén avanza en la etapa final de la construcción de la planta de tratamiento de líquidos cloacales de Loncopué, una infraestructura considerada clave para el saneamiento de la localidad. El proyecto permitirá procesar los efluentes sanitarios de toda la población y reducir el impacto ambiental que actualmente genera su descarga. La obra había quedado paralizada anteriormente por la falta de financiamiento nacional, pero fue retomada por el gobierno provincial. Para su finalización se destinaron 2.450 millones de pesos provenientes de fondos provinciales.
La decisión de continuar con el proyecto fue impulsada por el gobernador Rolando Figueroa, quien priorizó garantizar la ejecución de obras estratégicas vinculadas al ambiente y la calidad de vida. Durante la apertura de sesiones de la Legislatura, el mandatario también destacó otras inversiones en el sistema cloacal provincial, como la instalación de más de 15.500 metros de nuevas cañerías. Estas acciones buscan fortalecer la infraestructura sanitaria en diferentes localidades neuquinas. En ese marco, la planta de Loncopué aparece como una de las obras más relevantes del plan de saneamiento.
Una obra clave y el crecimiento de la localidad
Autoridades del Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS) y del municipio recorrieron recientemente el avance de los trabajos y comenzaron a planificar la puesta en funcionamiento del sistema. Durante los primeros seis meses, el organismo provincial se encargará de operar la planta mientras se capacita al personal local que luego quedará a cargo. El intendente Daniel Soto destacó que la obra representa un salto importante en la calidad de vida de la comunidad. Además, resaltó el rol del EPAS en la supervisión técnica y la formación de los futuros operadores.
Actualmente, Loncopué cuenta con una amplia red cloacal, pero los efluentes son descargados al río Agrio con un tratamiento insuficiente, lo que genera consecuencias ambientales negativas. Esta situación se vuelve más preocupante por la cercanía de los puntos de descarga con zonas urbanas. Con la nueva planta se busca revertir ese escenario mediante un sistema de tratamiento más eficiente. El proyecto también está pensado para acompañar el crecimiento urbano previsto en la localidad.
La obra contempla la construcción de una planta con capacidad para tratar los efluentes de una población estimada de 10.000 habitantes hacia el año 2048. El sistema incluirá una estación de bombeo, un colector que conectará el sistema con la planta y diversas instalaciones complementarias. Parte de la infraestructura incluso cruzará el río Agrio mediante una estructura independiente apoyada en el puente existente. Con una superficie cercana a 1,5 hectáreas, la planta fue diseñada con un horizonte de funcionamiento de 30 años para las obras civiles y de 10 años para los equipos electromecánicos.