TRAGEDIA
De las medallas al cadalso: conmoción por la ejecución del luchador Saleh Mohammadi en Irán
La ejecución del joven luchador Saleh Mohammadi, de apenas 19 años, ha provocado una ola de indignación global y pone nuevamente bajo la lupa el historial de derechos humanos en Irán. El atleta, que era una de las grandes promesas de la lucha libre con proyección olímpica para 2028, fue ahorcado este jueves en la ciudad de Qom tras ser acusado del delito de moharebeh (enemistad contra Dios) en el marco de las protestas antigubernamentales que sacudieron al país en enero.
Organismos internacionales como Amnistía Internacional denuncian que tanto Mohammadi como los otros dos ejecutados, Mehdi Ghasemi y Saeed Davoudi, fueron víctimas de juicios exprés sin garantías legales y sometidos a torturas para obtener confesiones forzadas. Aunque el régimen los vinculó con el asesinato de agentes de seguridad y presunto espionaje para potencias extranjeras, los defensores de derechos humanos aseguran que se trata de una medida de represión política para silenciar el descontento social.
Este trágico suceso guarda un sombrío paralelismo con los casos de Navid Afkari (2020) y Mohammad Mehdi Karami (2023), otros deportistas de élite ejecutados tras participar en manifestaciones. La muerte de Mohammadi no solo trunca la carrera de un medallista internacional, sino que intensifica el aislamiento diplomático de Teherán en un momento de altísima tensión bélica y política en la región.