EDITORIAL
Houston lo confirmó: Neuquén gana reconocimiento internacional
El reconocimiento internacional no se construye con discursos, sino con resultados. Y lo que ocurrió en Houston, en el corazón del negocio energético global, dejó en claro que Neuquén dejó de ser una promesa para convertirse en una realidad observada, analizada y, sobre todo, valorada por los principales actores del mercado mundial. En un contexto internacional atravesado por tensiones geopolíticas y volatilidad en el precio del crudo, la mirada de las inversiones comienza a posarse con firmeza en Vaca Muerta.
No se trata únicamente de la magnitud del recurso, que ya es conocida, sino de algo más difícil de conseguir: confianza. La gestión que encabeza Rolando Figueroa logró instalar una combinación que en el mundo de los negocios es determinante: previsibilidad, reglas claras y una visión estratégica que entiende que la ventana de oportunidades para monetizar los hidrocarburos no es eterna. Esa lectura, lejos de ser retórica, fue respaldada en uno de los escenarios más exigentes del planeta.
La cumbre energética de Houston funcionó como una vidriera global. Allí, frente a CEOs y líderes de compañías que definen el rumbo de las inversiones, el modelo neuquino recibió elogios explícitos. No fue un reconocimiento protocolar, sino una validación concreta de las políticas implementadas. La cooperación entre niveles de gobierno, la estabilidad jurídica y la decisión política de impulsar el desarrollo fueron destacados como factores diferenciales frente a otros mercados.
Las voces de los principales ejecutivos del sector -Continental Resources, Vista Energy, Tecpetrol, GeoPark Limited, TotalEnergies y Pan American Energy- no dejaron margen para la duda. Desde quienes proyectan a la Argentina como un actor capaz de equilibrar la oferta energética global en los próximos años, hasta quienes remarcaron que hoy el país presenta las mejores condiciones en décadas para invertir, todos coincidieron en un punto central: el liderazgo político en Neuquén está alineado con las necesidades del desarrollo. Y ese liderazgo tiene nombre propio.
Pero ese reconocimiento internacional no es un fin en sí mismo, sino un medio. Acelerar la producción de petróleo y gas no responde únicamente a una lógica exportadora, sino a una necesidad concreta: transformar esos recursos en más ingresos para la provincia. Y esos ingresos, bien administrados, son los que permiten financiar escuelas, modernizar rutas, fortalecer el sistema de salud, invertir en seguridad, otorgar becas y generar oportunidades para emprendedores y jóvenes.
En ese camino, las estrategias impulsadas por el gobierno provincial resultan determinantes. Los esquemas de incentivos fiscales, la apuesta al desarrollo del GNL, la creación de herramientas como “Invierta Neuquén” y la construcción de un ecosistema competitivo muestran una planificación que trasciende la coyuntura. No se trata solo de extraer recursos, sino de hacerlo en condiciones que posicionen a la provincia en el mapa global de la energía.
Houston dejó una señal inequívoca: Neuquén ya no compite únicamente dentro de la Argentina, sino en la escena internacional. Y en ese terreno, el reconocimiento de quienes deciden dónde invertir es uno de los activos más valiosos. Convertir ese respaldo en desarrollo sostenido será el desafío. Pero el primer paso, el de ganarse la mirada y el respeto del mundo, ya está dado.