VACA MUERTA
Vaca Muerta entra en modo exportador: Gobierno y empresas van por un salto histórico en dólares
El desarrollo de Vaca Muerta atraviesa una etapa decisiva. Con nuevas reglas de juego y un renovado interés inversor, el shale argentino se prepara para dar un salto exportador sin precedentes. Durante el AmCham Summit 2026, funcionarios y empresarios coincidieron en un diagnóstico común: el desafío ya no es incrementar la producción, sino colocar esa energía en los mercados internacionales. La transición hacia una lógica exportadora marca un cambio estructural en el sector.
El secretario coordinador de Energía y Minería, Daniel González, sintetizó el potencial del nuevo escenario. Según afirmó, la Argentina podría alcanzar una balanza comercial energética positiva de hasta 60.000 millones de dólares en los próximos años. Este número refleja el impacto que tendría la monetización de los recursos de Vaca Muerta. Para ello, resulta clave consolidar un entorno favorable a la inversión.
El cambio de paradigma está apoyado en un nuevo marco económico. Menor intervención estatal, estabilidad macroeconómica y precios alineados a valores internacionales son algunos de los ejes centrales. En ese contexto, el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) aparece como una herramienta clave. Este esquema busca destrabar proyectos de gran escala y acelerar decisiones de inversión.
Desde el sector privado, la respuesta no tardó en llegar. Marcos Bulgheroni destacó que el mercado energético local pasó “de la escasez a la abundancia de gas”. Este giro obliga a repensar la estrategia del sector. La producción ya supera la demanda interna, por lo que la exportación se vuelve imprescindible. El desafío ahora es desarrollar los canales para colocar ese excedente.
En ese sentido, el foco está puesto en el gas natural licuado (GNL). A través del consorcio Southern Energy —integrado por YPF, Pan American Energy y Pampa Energía— se avanza en los primeros proyectos de exportación. La firma de contratos internacionales y el desarrollo de infraestructura flotante marcan el inicio de una nueva etapa. El objetivo es posicionar a la Argentina como proveedor global de energía.
Las proyecciones son ambiciosas. Según estimaciones del sector, el país podría captar entre el 3% y el 5% del mercado global de GNL. Este porcentaje implicaría ingresos millonarios y un fuerte impacto en la economía nacional. La escala de Vaca Muerta permite pensar en ese escenario. Sin embargo, alcanzar esa meta dependerá de la ejecución de los proyectos.
El nuevo contexto también impulsa la llegada de actores que hasta ahora no participaban del upstream. Es el caso de Central Puerto, que confirmó su desembarco en Vaca Muerta. La empresa busca diversificar su negocio y capturar oportunidades en el sector petrolero. Este movimiento refleja una tendencia más amplia dentro del mercado energético.
A nivel global, el escenario también juega a favor. La creciente demanda de energía, impulsada por la electrificación, los centros de datos y la inteligencia artificial, redefine el mapa energético mundial. En ese contexto, emergen nuevos proveedores. Argentina aparece como uno de los candidatos con mayor potencial. La combinación de recursos y condiciones económicas resulta atractiva para los inversores.
Sin embargo, tanto el Gobierno como las empresas coinciden en que el desafío principal será sostener el ritmo de crecimiento. La expansión del shale requiere inversiones intensivas en infraestructura. Esto incluye gasoductos, plantas de licuefacción y logística exportadora. Sin estos desarrollos, el potencial de Vaca Muerta podría quedar limitado.
Desde el ámbito empresarial, también se advierten cuellos de botella estructurales. Mariana Schoua planteó que el país enfrenta una oportunidad “bisagra”. No obstante, señaló que ese potencial no se materializará sin mejoras en competitividad. Entre los principales desafíos mencionó la presión impositiva, los costos logísticos y la infraestructura.
Schoua remarcó que la simplificación tributaria es un factor clave para atraer inversiones. También destacó la necesidad de generar condiciones previsibles a largo plazo. En su visión, la Argentina comienza a dejar atrás una etapa de urgencias macroeconómicas. Ahora, el foco está puesto en el crecimiento y el desarrollo. Pero ese salto requiere decisiones concretas.
Con el mercado interno abastecido y proyectos de exportación en marcha, Vaca Muerta deja atrás su fase inicial. El consenso entre funcionarios y empresarios es claro: el shale argentino tiene todo para convertirse en un jugador global. La velocidad de ese proceso dependerá de la continuidad del actual clima de inversión. El potencial está, ahora el desafío es sostenerlo.