EDITORIAL
Chapelco: dos comunidades volvieron a instalar la queja pese a cobrar millones
Las comunidades Vera y Curruhinca volvieron a quedar en el centro de la polémica en San Martín de los Andes al adoptar una postura de abierta queja contra nuevas obras en el Cerro Chapelco, pese a que ambas habían firmado acuerdos con la Provincia y cobraron durante 2025 sumas millonarias en concepto de canon.
Lo que hoy queda expuesto es un estado de queja permanente contra el desarrollo del complejo turístico. Desde sectores oficiales y políticos observan que, lejos de acompañar inversiones destinadas a mejorar el funcionamiento de Chapelco, las comunidades eligieron otra vez pararse del lado de la objeción, aun cuando fueron parte del esquema que hizo posible la nueva concesión del cerro.
Los datos del acuerdo son contundentes. En marzo de 2025, en el marco del proceso vinculado a la concesión, Vera y Curruhinca aceptaron compromisos formales con el gobierno provincial. A partir de ese entendimiento, cada una recibió 198 millones de pesos en concepto de canon, una cifra millonaria que ahora vuelve a cobrar protagonismo frente a las nuevas críticas sobre las obras de infraestructura.
Pese a ese antecedente, las comunidades apuntaron contra proyectos que la Provincia considera centrales para el presente y futuro del centro de esquí. Entre ellos aparece la obra del estacionamiento, clave para ordenar la llegada de turistas, y la pavimentación de la Ruta Provincial 19, una intervención pensada para mejorar la seguridad vial y facilitar el acceso al complejo durante toda la temporada.
La mirada del gobierno de Neuquén sobre Chapelco forma parte de una estrategia más amplia: utilizar recursos provenientes de Vaca Muerta para fortalecer otras actividades económicas, como el turismo, con obras, conectividad y mejores servicios. En ese contexto, la postura de Vera y Curruhinca es leída como una contradicción difícil de justificar: participaron del acuerdo, percibieron beneficios económicos y luego retomaron una actitud de resistencia frente al avance de las mejoras.
Así, el debate ya no pasa sólo por una obra puntual, sino por una conducta que vuelve a repetirse. Dos comunidades adoptaron un estado de queja contra el centro de esquí, incluso después de haber sido incorporadas al esquema de beneficios de la concesión. El resultado es una escena conocida en Neuquén: mientras la Provincia intenta empujar el desarrollo turístico, reaparecen sectores que parecen decididos a ponerle freno a cada paso ligado al progreso.