VACA MUERTA

Crisis global y petróleo caro: Vaca Muerta proyecta un salto exportador histórico hacia 2035

La suba del Brent tras el conflicto en Ormuz redefine el escenario energético y acelera inversiones en Vaca Muerta, que podría alcanzar 1,8 millones de barriles diarios.

La crisis energética global desatada por el conflicto en Medio Oriente reconfiguró por completo las proyecciones del sector hidrocarburífero. El cierre del Estrecho de Ormuz impulsó una fuerte suba del precio del petróleo, que pasó de estimaciones cercanas a los 60 dólares a valores próximos a los 90 dólares, con perspectivas de estabilizarse en torno a los 100 dólares por barril. Este nuevo escenario abre una ventana de oportunidad inédita para Vaca Muerta. Y posiciona a la Argentina en el centro del mapa energético global.

En este contexto, la consultora Rystad Energy proyecta un salto productivo sin precedentes. Según su último análisis, la formación podría alcanzar hasta 1,8 millones de barriles diarios hacia 2035 si los precios internacionales se mantienen elevados. Este volumen ubicaría al shale neuquino entre los principales polos petroleros del mundo. Y consolidaría su rol como motor exportador.

El cambio en el escenario global no es menor. La tensión en el Golfo Pérsico redujo la oferta disponible de petróleo y gas, generando un shock energético con impacto en precios y abastecimiento. Frente a este contexto, América del Sur aparece como una región clave para cubrir la demanda. Y dentro de ese mapa, Vaca Muerta lidera por su capacidad de respuesta rápida.

A diferencia de otros desarrollos regionales, como los offshore de Brasil o Guyana, el shale argentino ofrece mayor flexibilidad operativa. Esto permite acelerar la producción en función de las señales del mercado. Esa capacidad es especialmente valorada en un contexto de alta volatilidad. Y explica el creciente interés de los inversores.

En un escenario base, la producción de Vaca Muerta alcanzaría el millón de barriles diarios antes de 2030. Sin embargo, con precios sostenidos en torno a los 100 dólares, el crecimiento se acelera significativamente. La curva productiva se vuelve más empinada. Y amplía el potencial exportador del país.

El destino de ese crecimiento tiene un foco claro: Asia. Particularmente China, que se proyecta como un comprador sostenido de crudo neuquino a partir de 2027. Esto implicaría una transformación estructural de la balanza comercial argentina. Y consolidaría al país como proveedor energético global.

Sin embargo, el principal desafío no está en el subsuelo, sino en la superficie. La infraestructura de transporte aparece como el factor crítico. El proyecto del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) será determinante para evacuar la producción. Sin estas obras, el petróleo podría quedar sin salida eficiente hacia los mercados internacionales.

En este sentido, el informe advierte que la capacidad de ejecución será el verdadero diferencial. No se trata solo de recursos o precios. También influyen la disponibilidad de equipos, la logística y el entorno regulatorio. Los países que ofrezcan reglas claras captarán las inversiones. Los que no, quedarán relegados.

El crecimiento no será exclusivo de la Argentina. La región en su conjunto podría sumar más de 2 millones de barriles diarios adicionales hacia 2035. Brasil, Guyana y Venezuela también aparecen como jugadores relevantes. Sin embargo, Vaca Muerta destaca por su dinamismo y escalabilidad.

El contexto internacional refuerza la urgencia. La demanda global de energía sigue en aumento, mientras las tensiones geopolíticas limitan la oferta. Esto genera una ventana de precios altos que incentiva nuevos desarrollos. La oportunidad es concreta, pero también temporal.

Para la Argentina, el desafío será aprovechar este ciclo. La combinación de inversión, infraestructura y estabilidad será clave. Vaca Muerta tiene el potencial de convertirse en uno de los principales motores de generación de divisas. Pero su desarrollo dependerá de decisiones estratégicas.

En este nuevo tablero energético, el shale neuquino deja de ser un proyecto local para convertirse en un actor global. La crisis internacional aceleró los tiempos. Y colocó a Vaca Muerta en una posición inédita. El futuro del sector ya no se juega solo en la producción, sino en la capacidad de ejecutar ese potencial.

 

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