SITUACIÓN HÍDRICA
A qué se debe la bajante del Limay: un especialista habló por AM Cumbre
El secretario técnico de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC), ingeniero Horacio Collado, llevó tranquilidad respecto a la bajante que presenta el río Limay, en declaraciones a AM Cumbre 1400. El especialista explicó que se trata de un fenómeno estacional propio de esta época del año, combinado con factores operativos del sistema energético y de riego.
En diálogo con el programa “Nada sucede dos veces”, conducido por los periodistas Mario Nico González, Evangelina Zingoni y Lucas Jara, Collado señaló que los meses de marzo y abril son históricamente períodos de transición climática, en los que aún no está definido si el año será más húmedo o continuará con condiciones de escasez.
“Es una cuestión estacional. Todavía no está claro cómo va a ser el comportamiento del año en cuanto a lluvias y aportes en la cuenca”, explicó.
Además, indicó que la baja del caudal responde también a una menor demanda de generación eléctrica. Durante el invierno, cuando aumenta el consumo de gas domiciliario, se restringe el uso en centrales térmicas y se incrementa la generación hidroeléctrica. Sin embargo, en la actualidad, esa necesidad aún no es significativa.
A esto se suma una decisión operativa: priorizar el uso del agua de los embalses ante el alto costo de generación con combustibles líquidos como gasoil y fueloil.
Collado también detalló que en estos días se suspendieron los servicios de riego en Río Negro —principal demandante de agua de la cuenca— debido a tareas de mantenimiento. En paralelo, se solicitó mantener el río con caudales bajos durante unos 10 a 15 días para realizar trabajos en la central Césped, en el Valle Medio.
“Todo esto se conjugó para planificar esta bajante. Hacia el final de la semana los caudales comenzarán a normalizarse”, adelantó.
Estado de los ríos
Respecto a la calidad del agua, el funcionario aseguró que la situación es buena y que no existe riesgo de contaminación estructural en los ríos de la región.
“Puede haber episodios puntuales, pero no una contaminación continua. Nuestros ríos tienen una gran capacidad de autodepuración”, destacó.
No obstante, reconoció que las obras de saneamiento y tratamiento dependen de las distintas jurisdicciones y que los recursos disponibles no siempre son suficientes.
Aprovechamiento de la bajante
La disminución del caudal también es aprovechada por organismos y provincias para realizar tareas de mantenimiento en infraestructura hídrica.
Collado explicó que este tipo de maniobras se coordina entre distintos actores y permite intervenir en tomas de agua, cañerías y sistemas de riego. En años anteriores, por ejemplo, Neuquén solicitó una bajante para proteger instalaciones cercanas a la costa.
En esta ocasión, además, se realizaron trabajos en el sistema del lago Mari Menuco, considerado el embalse más comprometido de la cuenca por su bajo nivel.
Sin riesgos, pero con atención en el río Neuquén
El técnico de la AIC remarcó que la actual bajante no implica falta de agua ni representa un motivo de preocupación para la población.
“No es una situación crítica. En el caso del río Neuquén sí se redujo el caudal para recuperar el embalse Mari Menuco, pero en la cuenca del Limay estamos en buenas condiciones para esta época del año”, afirmó.
Desarrollo pendiente y uso del recurso
Por otra parte, Collado reconoció que gran parte del agua disponible en la región no se aprovecha plenamente debido al lento desarrollo productivo.
“El consumo principal es el riego. El consumo humano y el industrial son bajos en comparación”, indicó.
En ese sentido, mencionó la existencia de grandes proyectos históricos que aún no se concretaron, especialmente en Río Negro y el sur de Buenos Aires, donde existen amplias superficies con potencial agrícola.
Entre ellas, destacó áreas de hasta 120.000 hectáreas en los valles cercanos al río Negro que podrían desarrollarse, aunque las condiciones económicas y la falta de competitividad frente a otras regiones del país dificultan su avance.
Menos agua que antes
Finalmente, Collado advirtió que los caudales promedio de los ríos han disminuido en las últimas décadas. Mientras que históricamente se hablaba de unos 1.000 metros cúbicos por segundo en el río Negro, hoy ese valor ronda los 720.
Entre las causas, mencionó la evaporación en la cadena de embalses —que representa una pérdida significativa— y la disminución de precipitaciones en los últimos años.
“El año pasado tuvimos apenas el 60% de ese promedio. Ahí sí empieza a influir el cambio climático, que ya se observa en toda la región vinculada a las lluvias del Pacífico”, concluyó.