2026-05-28

ENTREVISTA

Vapeadores, nicotina y cigarrillos: el debate mundial sobre qué hace más daño

Un especialista internacional analizó la situación en el programa “Nada sucede dos veces”, por AM Cumbre 1400.

Mientras distintos países endurecen sus políticas contra el tabaquismo y crece el uso de vapeadores, el debate sobre los riesgos de la nicotina y los dispositivos electrónicos vuelve a instalarse a nivel global. ¿Qué es más dañino: la nicotina o el cigarrillo tradicional? ¿Los vapeadores ayudan a dejar de fumar o representan un nuevo problema sanitario?

Sobre estos temas habló el doctor Diego Verrastro (MN 90.514), médico y cofundador de RELDAT, la Red Latinoamericana para la Reducción de Daños Asociados al Tabaco, durante una entrevista en el programa “Nada sucede dos veces”, por AM Cumbre 1400.

“El problema no es solamente la nicotina, sino la forma en la que se consume”, explicó el especialista, quien defendió las estrategias de reducción de daños que ya se aplican en varios países del mundo.

“La gente fuma por la nicotina, pero muere por el humo”

Durante la entrevista, Verrastro recordó una de las frases más citadas en el ámbito de la reducción de daños, atribuida al médico británico Michael Russell, considerado uno de los pioneros en la materia.

“La gente fuma por su adicción a la nicotina, pero se muere por el humo”, señaló.

Según explicó, el principal problema del cigarrillo tradicional es la combustión, ya que allí se generan miles de sustancias tóxicas y cancerígenas.

“En el tabaco combustionado hay cerca de 6.000 sustancias tóxicas y unas 1.500 potencialmente cancerígenas”, afirmó.

En contraposición, indicó que los vapeadores funcionan sin combustión y, por eso, distintos organismos internacionales consideran que representan un riesgo menor respecto del cigarrillo tradicional.

“Esto no significa que sean inocuos o saludables. Significa que producen mucho menos daño”, aclaró.

Qué son las herramientas de reducción de daño

Verrastro explicó que existen distintas herramientas utilizadas en el mundo para ayudar a fumadores adultos que no logran abandonar el tabaco por otros métodos.

Entre ellas mencionó:

Vapeadores o cigarrillos electrónicos.

Dispositivos de tabaco calentado.

Bolsas de nicotina.

Chicles y parches de nicotina.

Sprays nicotínicos, utilizados en algunos países.

“El uso correcto y habitual de estos dispositivos, en fumadores adultos, es un 95 por ciento menos dañino que el cigarrillo por combustión”, sostuvo.

Sin embargo, insistió en que estas herramientas no deberían ser utilizadas por personas que no fuman ni por menores de edad.

La preocupación por los adolescentes

Uno de los puntos centrales del debate actual es el aumento del uso de vapeadores entre adolescentes.

“El mensaje tiene que ser claro: si no fumás, no tenés que vapear”, remarcó el médico.

Aunque aseguró que los índices de vapeo adolescente en países como Estados Unidos son relativamente bajos, advirtió que el acceso de menores sigue siendo una preocupación y reclamó campañas de información y regulación.

“Tenemos que formar a padres, docentes y personal de salud para que sepan de qué estamos hablando”, afirmó.

También señaló que la prohibición absoluta muchas veces genera mercados ilegales y termina favoreciendo el acceso informal a estos productos.

El modelo de Inglaterra

Durante la entrevista, Verrastro mencionó el caso del Reino Unido como uno de los países que avanzó más fuerte en estrategias de reducción de daños.

Según explicó, en hospitales británicos existen centros de cesación tabáquica donde incluso se entregan vapeadores gratuitos a pacientes fumadores.

Además, afirmó que mujeres embarazadas que no logran dejar el cigarrillo son derivadas hacia dispositivos electrónicos para disminuir riesgos durante el embarazo.

“El Real Colegio de Médicos Inglés sostiene que estas herramientas son un 95 por ciento menos dañinas”, indicó.

Sin embargo, también cuestionó algunas iniciativas legislativas que buscan prohibir de por vida la compra de tabaco para las generaciones nacidas después de 2009.

“Ahí también aparece el debate sobre las libertades individuales y la capacidad de elección de los adultos”, opinó.

Nicotina, cáncer y enfermedades respiratorias

Otro de los conceptos que el especialista buscó aclarar es la diferencia entre la nicotina y las enfermedades asociadas al tabaquismo.

“La nicotina es adictiva, sí. Pero no es la responsable directa del cáncer o de la EPOC. El problema principal son las sustancias derivadas de la combustión”, explicó.

En ese sentido, comparó la situación con los productos farmacológicos que contienen nicotina y se venden en farmacias como herramientas para dejar de fumar.

“Si la nicotina fuera la responsable directa de todas esas enfermedades, no podrían venderse chicles o parches de nicotina”, sostuvo.

Un debate que sigue creciendo

El crecimiento del vapeo, las nuevas regulaciones y las campañas antitabaco mantienen abierto un debate sanitario, político y social que atraviesa a distintos países.

Mientras algunos gobiernos avanzan con restricciones más duras al cigarrillo y a los dispositivos electrónicos, otros impulsan estrategias de reducción de daños para disminuir la mortalidad vinculada al tabaquismo.

“Cuantas más herramientas tengan los médicos, mejor podrán adecuarlas a cada paciente”, concluyó Verrastro.

Y dejó una advertencia final: “El fumador no es solamente quien fuma. También se ve afectado todo su entorno familiar y laboral”.

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