2026-06-29

16° DE FINAL

Brasil lo dio vuelta en el minuto 95 ante Japón y sacó boleto a octavos de final

La Canarinha perdía en Houston por el gol de Sano, pero reaccionó con jerarquía en el complemento. Casemiro puso el empate y Gabriel Martinelli desató el delirio en la última jugada del partido

En una de esas batallas épicas que solo la Copa del Mundo puede ofrecer, la Selección de Brasil sacó a relucir su chapa de gigante, revirtió un partido durísimo en la última jugada y venció por 2 a 1 a Japón en el NRG Stadium de Houston. Con este agónico e histórico triunfo, la Verdeamarela selló su pasaporte a los octavos de final del Mundial 2026, donde ahora espera por el desenlace del cruce entre Noruega y Costa de Marfil para conocer a su próximo rival en los "mata-mata".

El golpe nipón y el desconcierto brasileño

El trámite en Texas no comenzó nada sencillo para el pentacampeón. Japón, fiel a su estilo disciplinado y de transiciones supersónicas, cortó los circuitos de juego del mediocampo sudamericano y replegó sus líneas con inteligencia. A los 28 minutos de la primera etapa, el planteo asiático dio frutos: Kaishu Sano capitalizó una pérdida alta de Brasil, condujo el balón con decisión y sacó un remate quirúrgico que se clavó lejos del alcance de Alisson Becker para decretar el sorpresivo 1-0.

Con la ventaja a su favor, los nipones controlaron el cierre de un primer tiempo muy discreto para los dirigidos por Dorival Júnior, que se marcharon al descanso envueltos en dudas y con la obligación de cambiar radicalmente la postura.

Monólogo de la Canarinha, testazo de Casemiro y el delirio de Martinelli

En el complemento, la tónica del partido mutó por completo. Brasil se adueñó de la posesión de manera absoluta, ensanchó la cancha y acorraló a Japón contra el arco defendido por Zion Suzuki. La paridad llegó temprano, a los 10 minutos, cuando Gabriel Magalhães ganó en el área tras un envío detenido y asistió a Casemiro, quien apareció en absoluta soledad por el segundo palo para estampar el 1-1 con un frentazo letal.

A partir de allí, fue un monólogo brasileño que chocó una y otra vez contra la resistencia japonesa. Parecía que el encuentro moría en tablas y se estiraba la agonía, pero la mística de la camiseta canarinha apareció en el tiempo de descuento. Cuando el reloj marcaba el minuto 50 —el quinto adicionado por el juez—, Gabriel Martinelli frotó la lámpara, concretó una maniobra personal brillante dentro del área y la mandó a guardar para firmar el 2-1 definitivo.

El gol del delantero del Arsenal desató la locura total del público sudamericano en Houston y selló una clasificación heroica. Brasil sufrió más de la cuenta, pero demostró que tiene el carácter necesario para plantarse ante la adversidad en los momentos cumbre de la cita máxima.

Te puede interesar