VACA MUERTA
El INDEC confirma un crecimiento energético desigual con Vaca Muerta como motor
El último informe del INDEC confirmó que el crecimiento del sector energético argentino mantiene un comportamiento heterogéneo, con un avance interanual del 1,2% en el primer trimestre de 2026 y una mejora del 1,4% respecto al trimestre previo en términos desestacionalizados.
El principal motor de esta expansión fue el segmento de derivados del petróleo, que registró un aumento del 9,8% interanual, consolidando el peso del sector hidrocarburífero dentro de la matriz energética nacional. En este contexto, Vaca Muerta volvió a posicionarse como el eje del crecimiento.
El impulso del petróleo se complementó con el buen desempeño de los biocombustibles, donde el biodiésel creció 12,5% y el bioetanol 4,3%, reflejando una mayor actividad en estos segmentos.
Sin embargo, el informe también expone un escenario de contrastes. La generación eléctrica cayó 1,6% interanual, afectada principalmente por una menor producción hidráulica y térmica dentro del sistema interconectado nacional.
A esto se suma la baja del 9,6% en el gas distribuido a usuarios industriales, un indicador que evidencia la debilidad de la actividad manufacturera y su menor demanda energética.
La autogeneración energética también mostró diferencias entre sectores. Mientras la minería registró un crecimiento del 10,5%, la industria manufacturera avanzó apenas 2,6%, reflejando el desacople entre actividades extractivas y el resto del entramado productivo.
Este comportamiento refuerza una tendencia estructural: el dinamismo del sector energético, liderado por el petróleo y el desarrollo de Vaca Muerta, convive con un desempeño más moderado en la industria y otros segmentos de la economía.
En cuanto a las expectativas, el relevamiento del INDEC muestra cautela entre las empresas. La mayoría prevé estabilidad en la demanda interna de petróleo y gas, mientras que las exportaciones aún presentan incertidumbre, especialmente en gas y electricidad.
El informe consolida así una fotografía clara del presente energético argentino: un sector en expansión, con fuerte tracción del shale, pero con desafíos pendientes en distribución, industria y generación eléctrica.