DESAFÍO EXTREMO
Nadar entre hielo y nieve: la nadadora neuquina que desafió las aguas gélidas frente al Perito Moreno
Nadar con temperaturas cercanas a los 2 grados, rodeada de hielo, nieve y con el glaciar Perito Moreno como escenario. Ese fue el desafío que afrontó la neuquina Silvana Romero durante la cuarta edición de la Copa Mundial de Natación de Invierno disputada en El Calafate, Santa Cruz, una competencia que reunió a deportistas de 15 países y contó con la participación de diez nadadores de Neuquén.
Romero regresó de Santa Cruz luego de una semana de competencia en aguas gélidas y con un balance más que positivo. La delegación neuquina completó las diferentes pruebas en las que se había inscripto y también consiguió medallas. “Volvimos muy conformes, muy contentos con la actividad, con el evento y con algunas medallas que por ahí también ayudan”, contó la nadadora en AM Cumbre 1400.
Más allá de los resultados, una de las experiencias más particulares estuvo en el escenario elegido para competir. En diálogo con el programa La Sana Costumbre, Romero describió una postal difícil de dimensionar incluso a través de fotografías: “Es el Lago Argentino, más argentino que nunca, porque estaba el celeste de los hielos y el blanco de la nieve en las montañas. Una vista que no sé si alguna foto la podía capturar así como uno la estaba viendo”.
Nadar a menos de 4 grados y respirar mirando al glaciar
Una de las pruebas se desarrolló en aguas abiertas y obligó a los competidores a trasladarse en catamarán hasta unos 300 metros de la costa para comenzar desde allí el recorrido. La ubicación permitió que cada respiración durante el nado regalara una imagen difícil de repetir. “Cuando uno hacía brazadas y sacaba la cara para respirar miraba hacia el glaciar”, relató Romero, quien reconoció que, al tratarse de una prueba que no otorgaba puntaje, hubo momentos para detenerse a contemplar el paisaje antes de continuar.
El desafío, sin embargo, excede ampliamente la postal. Durante las jornadas de competencia, la temperatura del agua osciló entre 2 y 3,7 grados, condiciones que requieren una adaptación específica. Romero lleva cinco años nadando en aguas gélidas y siete en aguas frías, dos categorías que se diferencian por un límite concreto: entre 5 y 15 grados se considera agua fría, mientras que por debajo de los 5 grados comienza el terreno de las aguas gélidas.
La preparación tampoco se consigue de una temporada a otra. Los nadadores neuquinos comienzan a trabajar desde marzo, cuando descienden las temperaturas de los ríos y lagos de la provincia. “No es que porque vos lo hiciste un año ya estás preparada. Nosotros siempre decimos que nuestro entrenamiento empieza en marzo”, explicó. El proceso incluye controlar cuánto tiempo pueden permanecer en el agua, evaluar las temperaturas y analizar posteriormente cuánto demora el cuerpo en recuperarse.
Ese entrenamiento tiene además una fuerte impronta provincial. Para llegar preparados a El Calafate participaron nadadores provenientes de distintos puntos de Neuquén, entre ellos Villa La Angostura, Zapala, Plottier, Cutral Co y Plaza Huincul. Cada uno busca cursos o espejos de agua cercanos que permitan mantener la adaptación necesaria para afrontar temperaturas extremas.
Una disciplina que exige preparación y controles médicos
Romero también habló sobre las sensaciones que experimenta al exponerse al frío. “Entrar en agua fría es después volver con mucha energía”, aseguró. Para la nadadora, la actividad también funciona como una interrupción de las preocupaciones cotidianas porque obliga a concentrarse plenamente en lo que sucede dentro del agua: “La cabeza está ocupada en el nado, te olvidás de la lista de compras, del problema, de la factura de gas, de todo”.
En paralelo, la exposición a temperaturas tan bajas es objeto de estudios médicos. Durante las últimas ediciones de la competencia en El Calafate, un grupo de cardiólogos realizó evaluaciones sobre las respuestas cardiológicas y respiratorias de los participantes. Romero remarcó que, según lo conversado con los profesionales, la preparación previa resulta determinante y advirtió que quienes quieran iniciarse deben hacerlo "acompañados y con los correspondientes controles de salud".
La disciplina continúa creciendo en Neuquén y ya existen grupos de nadadores en diferentes localidades. Para Romero, la clave para quienes quieran comenzar está lejos de simplemente lanzarse al agua en pleno invierno: primero deben acercarse a personas con experiencia para aprender cómo realizar el ingreso, preparar el cuerpo, atravesar el proceso de adaptación y conocer los estudios médicos necesarios.