2026-09-03

HISTORIA DE AMOR

"Me voy a casar con vos": a 15 años de casados, Luisana Lopilato recordó cómo conoció a Michael Bublé

Desde el empujoncito que le dio la inolvidable hija de Cris Morena desde la octava fila hasta una primera cita familiar con traductor incluido.

La historia de amor entre Luisana Lopilato y Michael Bublé es, sin lugar a dudas, uno de los romances más sólidos, icónicos y seguidos del mundo del espectáculo internacional. Con más de quince años de matrimonio y cuatro hermosos hijos en común, la recordada protagonista de Casados con hijos se animó a repasar los inicios de este cuento de hadas durante una distendida y emotiva entrevista en el ciclo Sería Increíble (Olga).

Lejos de la mitología popular que imaginaba a una fanática enardecida persiguiendo al músico, Luisana reveló que su presencia en aquel recital respondía pura y exclusivamente a motivos académicos: "Fui a verlo porque mi maestro de saxofón de ese momento me ponía toda su música para aprender a tocar. La verdad que no conocía nada de él, nunca había visto un show" reconoció con total sinceridad.

Sin embargo, el destino tenía preparada una jugada maestra en la que una figura muy querida de la televisión argentina cumplió un rol fundamental. Ubicada en la séptima fila del estadio, la actriz no imaginaba que justo detrás suyo, en la octava, se encontraba Romina Yan, su entrañable compañera de elenco.

Al percatarse de la dinámica del cantante sobre el escenario, la recordada artista la empujó a la acción: "Parate, Lu, parate, porque le gusta conectar y mira a todos a los ojos", le insistió Yan, tomándola de los brazos para obligarla a levantarse. Ese pequeño y cómplice gesto encendió la chispa que desataría un cruce de miradas inolvidable y la posterior invitación al camarín para una fotografía que cambiaría sus vidas para siempre.

De la frase en inglés a una primera cita custodiada por toda la familia Lopilato

Fue en ese encuentro cara a cara cuando Bublé le lanzó una contundente promesa en inglés que en ese momento sonó a broma de galán: "Voy a volver y me voy a casar con vos". Lejos de conmoverse por semejante declaración, Luisana recurrió al traductor de turno para contestarle con total picardía: "Decile que le pasa a todos". Claro que el tiempo demostró que el canadiense cumplía lo que prometía, dando paso a una primera cita que hoy es una auténtica anécdota de comedia romántica por lo bizarra y familiar que resultó.

Ante el asedio constante de los fotógrafos y la imposibilidad de hablar fluidamente el idioma —lo que obligó al músico a presentarse con un traductor personal—, la joven actriz no supo dónde llevarlo y decidió invitarlo directamente a cenar a la casa de sus padres, donde los esperaba una mesa rodeada por toda la familia Lopilato al completo y sin ninguna posibilidad de intimidad.

Entre risas, recuerdos imborrables y el eterno cariño hacia la figura de Romina Yan, el relato de Luisana confirma que los grandes amores a veces nacen de la espontaneidad más absoluta y de las casualidades mejor guardadas del destino.

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