2026-09-09

ENTREVISTA

El neuquino que busca abrirse camino en Almirante Brown y sueña con "llegar a lo más alto"

Nacido y criado en Las Ovejas, Franco Alfaro dio sus primeros pasos con la pelota cuando tenía apenas seis o siete años y hoy continúa persiguiendo su sueño en Almirante Brown. Lejos de su familia y con la disciplina como bandera, el joven neuquino busca crecer en el fútbol.

El fútbol apareció muy temprano en la vida de Franco Alfaro. Nacido y criado en Las Ovejas, comenzó a jugar cuando tenía apenas seis o siete años en Milla Hueney, el club en el que empezó a construir un sueño que con el tiempo lo llevaría lejos de su pueblo. “Mis comienzos jugando al fútbol empezaron de los seis, siete años, muy chiquito”, recordó en diálogo con AM Cumbre 1400.

A los 13 años llegó uno de los primeros grandes cambios. Junto a sus padres dejó Las Ovejas y se instaló en Neuquén capital, donde comenzó a jugar en Atlético Neuquén. Allí permaneció hasta los 18 o 19 años y continuó su formación antes de dar el salto a Buenos Aires.

Fue un cambio grande porque, viniendo de un pueblo y pasar a la ciudad, fue un cambio muy grande al que tenés que acostumbrarte”, explicó Alfaro en el programa La Sana Costumbre, conducido por Juan Pablo Iozzia y Alejandra Brusain. Sin embargo, aseguró que siempre se sintió atraído por esos desafíos: “Fue un cambio difícil, pero me pude adaptar”.

Su historia también tuvo un capítulo particular mucho antes de instalarse definitivamente en Buenos Aires. Cuando tenía 10 años consiguió una prueba en River Plate y le comunicaron que debía regresar para continuar siendo evaluado. Sin embargo, la situación económica familiar de aquel momento impidió que pudiera volver.

Disciplina, sacrificio y un sueño que apunta a la Selección

Hoy Alfaro se encuentra solo en Buenos Aires mientras su familia permanece en Neuquén. En Almirante Brown lleva adelante una rutina que excede ampliamente los entrenamientos y los partidos: también trabaja en el gimnasio y presta especial atención al descanso y la alimentación. Para el joven neuquino, intentar convertirse en futbolista exige una constancia que muchas veces no se ve desde afuera.

Hay que ser disciplinado, siempre esforzarte cada día más y siempre seguir por ese camino, no bajar los brazos y no rendirte”, resumió sobre una de las claves que intenta aplicar en esta etapa de su carrera.

Actualmente se desempeña principalmente como volante central, aunque contó que su posición natural es la de enganche. Esa versatilidad también forma parte del aprendizaje: Alfaro entiende que adaptarse a las necesidades del equipo puede resultar fundamental para aprovechar cada oportunidad que aparezca.

Pese a la distancia, Las Ovejas continúa muy presente. Alfaro mantiene contacto con amigos, profesores y personas que lo acompañaron durante sus primeros años. Al recordar el lugar donde comenzó todo, no dudó en reconocer su importancia: “Mis inicios de fútbol fueron ahí y, bueno, les debo todo”.

El objetivo inmediato es seguir creciendo y defender los colores de Almirante Brown, pero detrás aparece un sueño mucho mayor. “Seguir por ese camino, tratar de llegar a lo más alto. Ojalá en algún momento pueda representar a mi Selección, sería mi sueño”, afirmó. Y enseguida puso el foco en el presente: “Pero ahora me toca defender estos colores y es lo que voy a seguir haciendo”.

Su mensaje para los chicos neuquinos que también sueñan con probar suerte lejos de casa parte de su propia experiencia: intentarlo una y otra vez, incluso cuando una prueba no sale como esperaban. “Que no bajen los brazos” y que sigan intentando fue el consejo de Alfaro para quienes buscan abrirse camino en el fútbol.

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