2026-09-10

ENTREVISTA

Prevención del suicidio: advierten que "los números no son números, son personas"

En el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, Marcelo Mandri, titular de la Red Argentina de Suicidología, analizó en AM Cumbre 1400 las causas del fenómeno, derriba mitos y explica cómo la comunidad puede prevenirlo.

En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, y en medio de una semana marcada por datos oficiales "preocupantes" sobre la problemática en la Argentina, el programa  Nada sucede dos veces, por AM Cumbre 1400 dialogó con Marcelo Mandri, titular de la Red Argentina de Suicidología, para intentar comprender qué hay detrás de las cifras y qué puede hacer la sociedad para revertirlas.

La entrevista buscó abordar un tema históricamente silenciado por los medios de comunicación con la responsabilidad que hoy recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS): sin sensacionalismo, pero sin ocultarlo.

"Los números son personas": el llamado a un abordaje comunitario

Consultado sobre las hipótesis de trabajo frente al aumento de casos, Mandri fue contundente: los datos preocupantes deben transformarse en acción concreta. "Primero, entender que los números no son números: son personas", señaló, y explicó que la Red trabaja identificando comunidades —no solo territoriales, sino también institucionales y etarias— que reaccionan de manera distinta ante la problemática.

Para el especialista, la estadística funciona como "un mapa de trabajo" a partir del cual diseñar estrategias que luego se traducen en tácticas concretas en cada territorio.

Uno de los ejes centrales de la entrevista fue la necesidad de un abordaje multidisciplinario e intersectorial. Mandri remarcó una distinción clave: no es lo mismo un equipo diverso de profesionales que un equipo de especialistas en suicidología.

"Yo puedo tener un equipo diverso de psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales, pero si ninguno de ellos tiene conocimiento real sobre la problemática del suicidio, va a ser simplemente tener un psicólogo, un psiquiatra y un trabajador social. Ahora, lo que necesitamos es un equipo de especialistas."

El error de cargarle toda la responsabilidad al sistema de salud

Mandri advirtió sobre un error frecuente: depositar toda la responsabilidad en el sistema de salud. Si una persona con ideación suicida recibe un tratamiento clínico adecuado pero no cuenta con una red de contención social —familia, compañeros de trabajo, amigos—, el abordaje profesional pierde efectividad. "Todos, en algún momento de nuestra vida, podemos padecer la problemática de manera directa o indirecta, pero todos podemos ser parte de la solución", afirmó, destacando además el rol que hoy cumple la prensa al hablar del tema de forma responsable, algo que hace años era desaconsejado y que hoy la OMS recomienda como herramienta de prevención.

Multicausalidad: por qué no existe "una sola razón"

Consultado sobre el rol de la era digital y las redes sociales, Mandri fue claro en un punto que atraviesa toda la entrevista: el suicidio es multicausal. Es un mito, explicó, creer que una persona se quita la vida por un solo motivo, como perder el trabajo o una ruptura sentimental.

El especialista introdujo una distinción central para entender el fenómeno desde una perspectiva biopsicosocial:

"Una cosa es la causa y otra cosa es el motivo (...) Nadie se quita la vida porque se pelea con la novia. Se quita la vida porque tenía una característica personal y venía atravesando unas situaciones que hicieron que esa ruptura de pareja actuara como un disparador o un acelerador de proceso."

Los mitos que hay que derribar

A lo largo de la charla, Mandri desmontó varias creencias muy arraigadas en la sociedad que, según explicó, terminan entorpeciendo las tareas de prevención:

  • "Quien lo dice, no lo hace." Es falso. Según estudios citados por el especialista, de diez personas que se quitaron la vida, nueve lo manifestaron claramente antes y una lo dejó entrever con sus acciones. Ningún llamado de atención debe desestimarse.
  • "Quiere morirse." No es así: "la persona que se quita la vida o piensa en el suicidio no quiere morir. Lo que no quiere es vivir de la manera en que está viviendo."
  • "Es valiente", "es cobarde", "es egoísta", "no pensó en los hijos." Mandri lo desmiente: se trata de una persona atravesando un dolor tan intenso que se autoconvence de que dejar de vivir es la única forma de dejar de sufrir.
  • "Estaba bien y de un día para el otro se quitó la vida." Tampoco es así: el proceso atraviesa fases identificables —acumulación de problemas, acumulación de conflictos, crisis, pensamientos negativos e ideación suicida— que, de detectarse a tiempo, permiten intervenir antes de que la persona llegue a una situación de riesgo de vida.
  • "Es una decisión puramente individual que no afecta a nadie más." Mandri remarcó que una persona que atenta contra su vida modifica la vida de un mínimo de 50 personas de su entorno: familiares, afectos y amigos.

¿Se puede prevenir? Sí: el rol de los factores de riesgo y protección

Para Mandri, el suicidio es "prevenible y previsible". La previsibilidad, explicó, está ligada al equilibrio entre factores de riesgo (problemas familiares, conflictos sociales, dificultades económicas, consumo problemático, entre otros) y factores de protección, aquellos elementos que "anclan a la vida" a una persona. Cuantos más factores de riesgo y menos de protección, mayor es la probabilidad de que alguien atraviese alguna de las fases del proceso suicida.

Desde ese diagnóstico, sostuvo, la sociedad puede contribuir activamente poniendo recursos a disposición de las personas, incluso antes de que se llegue a una instancia crítica.

Salud mental: un cambio de paradigma necesario

Otro de los ejes de la entrevista fue el estigma histórico en torno a la consulta psicológica. Mandri utilizó una analogía sencilla para explicarlo:

"Si vos te caés y te quebrás un brazo, ¿a quién vas a ver? Al traumatólogo. Si se te prende fuego la casa, ¿a quién llamás? Al bombero. Y si tenés una crisis emocional, es lícito y es adecuado acudir a los profesionales de la salud mental."

Acudir a un profesional de salud mental, subrayó, no implica necesariamente atravesar una enfermedad o un trastorno: muchas veces se trata simplemente de necesitar un espacio de escucha que el entorno cercano no siempre puede ofrecer.

Cuando la decisión de un ser querido genera impotencia

Consultado sobre los casos en los que una persona expresa abiertamente su intención de decidir sobre su propia vida ("es mi vida y la determino yo"), Mandri planteó una reflexión clave: la conducta suicida rara vez responde a una decisión tomada con plena claridad cognitiva. El nivel de emocionalidad y sufrimiento que atraviesa la persona reduce su capacidad de ver alternativas, de forma similar —explicó con un ejemplo cotidiano— a lo que le sucede a cualquiera cuando, dominado por la bronca, dice cosas que en un estado de calma jamás diría.

Por eso, insistió, frente a una carga emocional muy pesada, la recomendación es siempre la misma: buscar ayuda profesional, sin la obligación de atravesar el sufrimiento en soledad.


Si necesitás ayuda o conocés a alguien que la necesita

Este es un tema sensible. Si vos o alguien cercano está atravesando una crisis emocional o pensamientos relacionados con el suicidio, es importante buscar apoyo profesional. En Argentina se puede llamar a la Línea 135 (Ciudad de Buenos Aires y área metropolitana, gratuita y las 24 horas) o al 0800-345-1435 (Centro de Asistencia al Suicida), disponibles en todo el país.

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