2026-09-16

ACOSO LABORAL

"Que Dios lo tenga en un tacho de mierda": Georgina Barbarossa recordó el calvario que sufrió junto a Jorge Porcel

La querida conductora abrió su corazón en televisión para relatar los abusos y tocamientos que debió soportar en sus inicios profesionales.

El debate en torno a los abusos de poder y el acoso en el medio artístico argentino volvió a colocarse en el centro de la escena mediática tras los testimonios de grandes divas de la televisión. En esta oportunidad, quien decidió romper el silencio con crudeza y sin filtros fue Georgina Barbarossa, quien durante su paso por el ciclo SQP (América TV) recordó los tormentosos momentos que debió atravesar trabajando junto a Jorge Porcel cuando apenas daba sus primeros pasos en la actuación y la televisión.

Fiel a su estilo frontal, la conductora explicó que la extrema necesidad económica de aquellos años —sumada a las dificultades financieras que atravesaba junto a su entonces esposo— la obligaron a soportar situaciones aberrantes.

Haciendo memoria sobre uno de los peores episodios vividos en los estudios de grabación, Barbarossa relató con angustia: "Un día que el gordo me había tocado el culo horrible, de una manera espantosa que ni voy a contar, me fui llorando al camarín". Ante semejante cuadro de vulnerabilidad, fue la recordada actriz Carmen Vallejo quien le brindó un refugio humano incalculable al advertir la situación y ofrecerse como escudo protector frente al humorista: "A partir de ahora, en todos los sketch voy a estar yo al lado tuyo", le prometió, cumpliendo su palabra de pararse junto a ella en cada escena para blindarla de los desmanes del capocómico.

Un "pan amargo" durante el embarazo y el respaldo de otras figuras del medio

Lejos de aislarse en un único incidente, la actriz recordó que la pesadilla se repitió años más tarde, cuando debió aceptar un contrato en Las gatitas y los ratones encontrándose embarazada y nuevamente acorralada por los problemas de dinero. Aquella experiencia, que calificó como tragar un "pan amargo", vino acompañada de nuevos episodios de acoso que el humorista perpetró sin importarle su estado. Al ser consultada sobre Porcel, Georgina fue categórica y lanzó una sentencia lapidaria que dejó helado al estudio: "No me gusta hablar de las personas muertas... Que Dios lo tenga en un tacho de mierda y no lo largue".

Las declaraciones de la conductora resonaron con fuerza y abrieron la puerta para que otras exvedettes y compañeras de aquella época, como Sandra Míguez y Sandra Villarruel, salieran a respaldarla públicamente, rememorando los constantes maltratos verbales y las situaciones de hostigamiento que reinaban en los camarines de los ciclos dirigidos por el capocómico.

Entre terapias de sanación que llegaron muchos años después y la valentía de ponerle palabras a un pasado silenciado por la necesidad, Georgina Barbarossa demostró que la memoria colectiva es fundamental para transformar definitivamente las reglas de juego en el mundo del espectáculo.

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