FINAL DEL REALITY
Quince años después de su primer paso: Sol Abraham se consagró campeona de Gran Hermano
La pantalla de Telefe vivió una de las noches más memorables de los últimos tiempos al coronar a la imponente ganadora de Gran Hermano: Generación Dorada. Con una tensión que se palpitaba en cada rincón del país, la gran final enfrentó a dos de las jugadoras más fuertes de la temporada: Solange "Sol" Abraham y la humorista uruguaya Yisela "Yipio" Pintos. Tras conocer el resultado definitivo que la proclamó campeona con el 51,8% de los votos positivos, la tucumana rompió en llanto y lanzó un eufórico "¡Jaque mate!" antes de apagar las luces de la casa más famosa del mundo.
El triunfo de Sol no hace más que coronar una historia de perseverancia y transformación personal que se gestó durante una década y media. Aquella joven de 21 años que en 2011 ingresó al reality bajo el nombre de Solange Gómez —llegando a permanecer 126 días aislada antes de quedar a las puertas de la final ganada por Cristian U— regresó en esta edición totalmente renovada, con 37 años, una estética diferente y la firme convicción de completar el casillero que le había quedado pendiente. Con su victoria, además, logró un hito histórico para el formato: convirtió a Tucumán en cuna de campeonas al repetir la hazaña que Marianela Mirra había conseguido diecinueve años atrás, en el 2007.
De modelo y conductora a la maternidad: el camino que la preparó para la revancha
Detrás de este nuevo perfil se esconde una trayectoria marcada por altibajos mediáticos y profundos cambios personales. Tras su primera experiencia televisiva en 2011, Abraham incursionó con éxito en el modelaje publicitario, desfiló para importantes marcas y condujo ciclos en canales como Canal 9, MTV Latinoamérica y Fox Sports, además de incursionar en el mundo de los podcasts con su ciclo El Casting y lanzar su propia marca de indumentaria infantil.
Sin embargo, la vida la llevó a priorizar su rol familiar tras casarse en 2015 con el productor Marcelo Da Corte y dar a luz a su hija Delfina en 2017, un período en el que decidió alejarse de los medios. Tras su posterior separación y con las herramientas de la madurez a flor de piel, la participante ingresó a esta edición dorada dispuesta a demostrar que su paso anterior había sido solo un ensayo.
Entre premios millonarios compuestos por 70 millones de pesos, intereses y una vivienda prefabricada, Sol Abraham cerró un círculo perfecto de 174 días de convivencia, transformando la espina de su pasado en la gloria dorada de la consagración definitiva.