2026-09-23

OTRO DÍA PERDIDO

"La cultura es la memoria emocional de un pueblo": el mano a mano íntimo entre Fito Páez y Mario Pergolini

Con el piano como absoluto protagonista y sin interrupciones superfluas, el icónico músico rosarino brindó una noche memorable en el ciclo de El Trece.

Las propuestas televisivas actuales rara vez se toman el tiempo de apagar el ruido comercial para cederle el ciento por ciento del protagonismo al arte, pero cuando dos viejos conocidos de la escena nacional se reencuentran frente a las cámaras, la magia es inevitable. Quien se adueñó por completo de la pantalla de Otro Día Perdido (El Trece) bajo la complicidad de Mario Pergolini fue Fito Páez, en una emisión especial estructurada como un recital íntimo donde el piano, las confesiones a corazón abierto y los recuerdos fundacionales de la música argentina se fusionaron en una hora y media de pura emoción.

Sin estructuras rígidas ni juegos de estudio molestos, la propuesta priorizó la complicidad de una amistad cultivada desde la juventud, permitiendo que el creador de El amor después del amor se despojara de todo para repasar sin filtros las luces y sombras de su exitosa trayectoria.

Desde los primeros acordes de "Al lado del camino", el músico dejó en claro que la velada transitaría por los carriles de la excelencia artística y la honestidad brutal. A lo largo de la entrevista, Fito recorrió pasajes muy íntimos de su vida personal, abordando sin rodeos los excesos de su juventud, su complejo vínculo histórico con las sustancias y el grave accidente doméstico sufrido en 2024 que lo obligó a cancelar compromisos profesionales.

Lejos de esquivar la pregunta, relató cómo aquel episodio lo dejó temporalmente inmóvil, derivando en un riguroso tratamiento con opioides para calmar los dolores físicos y una posterior y difícil etapa de abstinencia de la que hoy logra hablar con absoluta madurez y templanza.

Clásicos inolvidables, anécdotas de estudio y la profunda huella de Spinetta y Charly García

El repertorio en vivo funcionó como el hilo conductor perfecto para ilustrar los distintos estadios de su carrera. Ante los pedidos espontáneos de Pergolini y del panel integrado por Evelyn Botto y Agustín "Rada" Aristarán, el rosarino se lució interpretando versiones magistrales de piezas ineludibles como "Tráfico por Katmandú" y "Giros", además de regalar una soberbia ejecución al piano de "Desarma y sangra", el clásico de Charly García que despertó la ovación de todo el estudio tras un cálido guiño cómplice: "Charly dice que la toco mejor que él", deslizó el artista entre risas.

El clímax emotivo de la noche llegó cuando la charla viró hacia sus grandes maestros y la enorme responsabilidad que siente de custodiar el legado fundacional del rock nacional. Visiblemente conmovido, Fito confesó la dimensión de su orfandad afectiva y artística al evocar al "Flaco": "A Luis lo extraño cada segundo de mi vida, porque era un hermano" expresó con la voz quebrada.

Asimismo, reivindicó la necesidad imperiosa de que las nuevas generaciones conozcan las raíces de nuestra identidad musical —mencionando desde los pioneros del chamamé como Isaco Abitbol hasta el Chango Farías Gómez—, antes de dejar una frase que resonó como un manifiesto cultural: "Todo eso es una máquina emocional, hasta llegar a García y Spinetta... La cultura es la memoria emocional de un pueblo". Con proyectos futuros que incluyen incursionar en la dirección de orquestas sinfónicas, el lanzamiento de un nuevo disco y una película en puerta, Páez demostró que su genio creador continúa expandiendo sus propios límites.

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