“Ahora me rindo, es mi derecho”: el doloroso testimonio de un actor que recurrió a la eutanasia tras 3 años de sufrimiento
El mundo del cine llora por la muerte de Arnaud Denis a los 43 años después de someterse a una eutanasia. El actor y director francés mantuvo una extenuante batalla de 36 meses por sus problemas de salud tras someterse a una cirugía para tratar una hernia inguinal, la cual una mala praxis derivó en una encefalomielitis miálgica relacionada con el denominado síndrome ASIA.
Horas antes de su decisión final, la figura internacional compartió una desgarradora carta en sus redes sociales en donde habló sobre los tres años de sufrimiento constante, criticando el tratamiento recibido y los motivos que derivaron como única solución la eutanasia.
"He terminado con el maltrato médico", fue el juicio de valor con el que arrancó su publicación. Arnaud Denis acudió 12 veces a la guardia médica en un año sin tener las respuestas necesarias y, una vez que la enfermedad resultó ser crónica, no había una ínfima oportunidad de recuperación.
"Cuando las patologías derivan de una intervención quirúrgica, como en mi caso, las puertas se cierran una tras otra y uno sigue asistiendo, impotente y sin ayuda, a su propio deterioro", criticó el sistema de salud y pidió que los síndromes neurológicos posinfecciosos sean considerados una prioridad sanitaria después de su caso.
La desgarradora historia de Arnaud Denis
"Ahora me rindo. Es mi derecho... No es nada agradable verse incapaz de mantenerse en pie, caminar o levantarse de la cama. No me interesa en absoluto seguir así", señaló el director. Harto de su situación, buscó vías legales para realizarse la eutanasia. En Bélgica es legal este método y tras ser aprobada su solicitud por tres médicos del país limítrofe, él se estableció en una unidad de cuidados paliativos mientras esperaba por la inyección letal.
En su testamento, Arnaud Denis se defendió de aquellos que pueden criticar su decisión. "En cuanto a aquellos que se atrevan a juzgar mi decisión de marcharme con la poca dignidad física y moral que me queda, se lo prohíbo... He resistido, a toda costa, tres años de sufrimiento atroz. Ahora bajo los brazos. Es mi derecho", aclaró.
Por último, el actor no buscaba compasión o llamar la atención, sino juzgar los procedimientos médicos y su falta de compromiso con su estado de salud. "El sistema está diseñado así. Peor para quienes no quieran comprender. Están aquellos que lo viven en carne propia; ellos sí lo saben", concluyó.