Incertidumbre y diferencias en el Gobierno por los tiempos de la reforma electoral
A pesar del consenso interno en el Poder Ejecutivo sobre la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) por considerarlas un instrumento inviable, el oficialismo enfrenta internas sobre los plazos y la estrategia para aprobar la reforma electoral. Mientras un sector del Gabinete impulsa tratar el proyecto antes de fin de año, dentro del espacio no descartan postergar la discusión para el 2027.
El debate sobre el calendario generó que la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, resolviera postergar las definiciones electorales hasta contar con un panorama parlamentario más certero. Las gestiones con los mandatarios provinciales aliados están a cargo del jefe de Gabinete, Diego Santilli, junto a Martín y Eduardo "Lule" Menem, quienes buscan articular los apoyos necesarios para destrabar el texto en el Senado.
Las negociaciones en la Cámara Alta y las dudas aliadas
Dentro del Gabinete nacional conviven dos posturas. Por un lado, quienes presionan por cerrar el acuerdo este año advierten sobre los plazos fijados por la Cámara Nacional Electoral. Por el otro, referentes parlamentarios admiten que, ante la falta de votos confirmados, la alternativa de suspender las primarias para los comicios del año próximo cobra fuerza, repitiendo el esquema aplicado en las legislativas de 2025.
Desde el Senado, legisladores de la bancada libertaria y figuras como Patricia Bullrich señalan que la viabilidad de la reforma electoral dependerá directamente de los acuerdos políticos que alcance la Casa Rosada con los gobernadores. La falta de consensos firmes mantiene en suspenso la agenda legislativa mientras la Comisión de Asuntos Constitucionales inicia los primeros abordajes del texto.