ANÁLISIS
Cae la confianza en el gobierno: “Una cosa es la economía que se mide y otra la que se vive”
El escenario político argentino comienza a mirar cada vez con mayor atención hacia las elecciones presidenciales de 2027. En ese contexto, la evolución de la economía, el empleo, los salarios y la percepción cotidiana de los argentinos aparecen como variables centrales para determinar cómo llegará el gobierno de Javier Milei al último tramo de su mandato.
Javier Pianta, licenciado en Ciencias de la Comunicación Social, consultor político, docente universitario y director de PDM Argentina, analizó la situación durante una entrevista con el programa Nada sucede dos veces, por AM Cumbre 1400.
Uno de los principales planteos del especialista fue la diferencia que observa entre los indicadores macroeconómicos y la percepción que tienen los ciudadanos sobre su situación cotidiana.
“Un presidente puede discutir cómo se mide la economía; lo que no puede discutirle a la gente es cómo vive”, sostuvo Pianta.
Y sintetizó: “Hay una economía que se mide y una que se vive”.
Pianta y su análisis sobre Milei: empleo, salarios e inflación
Según explicó el consultor, los relevamientos que viene siguiendo muestran un cambio en las principales preocupaciones de la sociedad.
Pianta sostuvo que la falta de trabajo y los bajos salarios reúnen cerca del 55% de las menciones en promedio en los últimos estudios que analiza, mientras que la inflación perdió peso relativo entre las preocupaciones.
Para el especialista, esto no significa que la inflación haya dejado de ser un problema, sino que el escenario económico comenzó a mostrar otras demandas.
“Bajar la inflación no alcanza si, por ejemplo, la gente sigue perdiendo la carrera todos los días cuando va a comprar cosas o cuando hay microaumentos”, señaló.
La reflexión encuentra puntos de contacto con encuestas nacionales difundidas durante septiembre de 2026. Un estudio de Poliarquía ubicó la aprobación de la gestión presidencial en 42% y señaló que los problemas económicos agrupados concentraban el 60% de las principales preocupaciones personales, con los bajos salarios y el desempleo entre los temas destacados. Otro relevamiento, de AtlasIntel y Bloomberg, registró una evaluación especialmente negativa del mercado laboral.
“Una cosa es la economía que se mide y otra es la que se vive”
Para Pianta, uno de los desafíos que enfrenta el Gobierno es evitar una desconexión entre los indicadores que utiliza para evaluar su programa económico y la experiencia cotidiana de los ciudadanos.
El consultor señaló que los pequeños incrementos que se producen regularmente en distintos productos y servicios continúan influyendo sobre la percepción social, incluso en un escenario en el que la inflación haya perdido protagonismo frente a otras preocupaciones.
En ese sentido, consideró que el Gobierno corre un riesgo político cuando existe un “desacople” entre lo que atraviesa la población y aquello que la administración nacional interpreta sobre la realidad.
“Cuando tenés un desacople entre lo que le pasa a la gente y lo que vos, como gobernante, estás visualizando, o quizás empezás a creerte una película que no es, es donde después empiezan a crujir los problemas electorales”, afirmó.
El escenario electoral de Milei rumbo a 2027
El análisis de Pianta también se concentró en las perspectivas electorales. De acuerdo con los estudios que mencionó durante la entrevista, el Gobierno conserva una “primera minoría”, pero al mismo tiempo existe un porcentaje significativo de ciudadanos que expresa deseos de un cambio político.
Sin embargo, el consultor marcó una diferencia que considera fundamental: el descontento con un gobierno no necesariamente se transforma de manera automática en votos para la oposición.
“Hay un malestar que tiene mayoría, pero la alternativa todavía tiene que construirla”, resumió.
Según explicó, una persona puede estar enojada por su situación económica, tener dificultades para llegar a fin de mes o afrontar las deudas de las tarjetas de crédito y, aun así, no encontrar una opción opositora que la convenza al momento de votar.
Ese escenario también aparece reflejado, con diferencias según la metodología utilizada, en sondeos recientes. Una encuesta de Analogías difundida en septiembre mostró un segmento de electores que evalúa negativamente al Gobierno pero todavía no define una preferencia opositora.
Pianta: “La alternativa todavía tiene que construirse”
El especialista consideró que uno de los principales desafíos de la oposición, y particularmente del peronismo, será construir una candidatura capaz de trascender sus límites electorales actuales.
Pianta analizó además el efecto político que pueden tener las intervenciones de dirigentes vinculados con Cristina Fernández de Kirchner. A su entender, la polarización con el kirchnerismo puede resultar funcional a la estrategia electoral del oficialismo al permitirle volver a movilizar un voto fuertemente antiperonista.
En ese contexto, planteó que el peronismo todavía no logró consolidar una alternativa de gobierno y señaló que la elección podría volver a estar atravesada por identidades políticas construidas desde el rechazo al adversario.
También consideró que una eventual alternativa debería surgir de la política y recordó que todavía falta mucho tiempo para las elecciones de 2027.
Para ejemplificarlo, Pianta repasó cómo se encontraba el escenario político un año antes de las presidenciales de 2023, cuando Milei todavía no encabezaba las preferencias electorales.
El mensaje del consultor fue que una fotografía electoral tomada con un año de anticipación no permite determinar cómo terminará configurándose una elección presidencial.
Milei y una estrategia política basada en el disenso
Otro de los ejes de la entrevista fue la estrategia comunicacional del Presidente.
Pianta sostuvo que el oficialismo construyó una narrativa basada más en el disenso que en el consenso y describió una dinámica mediante la cual se introducen permanentemente temas capaces de ocupar la discusión pública.
“Claramente ellos tienen una estrategia y una estructura que es conservar una narrativa desde el disenso y no desde el consenso”, explicó.
Según su interpretación, la lógica consiste en elevar la tensión alrededor de determinados asuntos, desplazar posteriormente la conversación hacia otros temas y volver después a una estrategia confrontativa.
Pianta vinculó esta modalidad con tendencias internacionales dentro de sectores de derecha y mencionó experiencias políticas de Estados Unidos, Brasil e Italia.
También hizo referencia al libro ¿La rebeldía se volvió de derecha?, de Pablo Stefanoni, para señalar cómo sectores políticos de derecha comenzaron a disputar agendas culturales y debates que anteriormente ocupaban otros espacios ideológicos.
El desafío del Gobierno: explicar la situación económica
Hacia el final de la entrevista, Pianta volvió sobre el problema que considera central para el futuro político del Gobierno: la relación entre las expectativas económicas generadas y la experiencia concreta de los ciudadanos.
Para expresarlo utilizó otra metáfora: “Cuando un gobierno cuestiona el termómetro, lo que necesita es explicar mejor la fiebre”.
A su entender, el oficialismo tendrá por delante un período decisivo para demostrar cómo las mejoras que reivindica en determinadas variables económicas pueden trasladarse a la vida cotidiana.
La cuestión adquiere especial importancia a medida que se acerca 2027. Los relevamientos disponibles muestran resultados diferentes según la consultora, aunque varios coinciden en registrar preocupación por salarios, empleo, consumo y situación económica personal. En septiembre, Poliarquía registró una aprobación presidencial del 42% por tercer mes consecutivo, después de la caída observada durante el primer semestre.
Para Pianta, la disputa electoral dependerá tanto de la capacidad del Gobierno para responder a ese malestar como de la posibilidad de que la oposición construya una alternativa política capaz de canalizarlo.
Su diagnóstico puede resumirse en dos conceptos que atravesaron toda la entrevista: la baja de la inflación no necesariamente resuelve por sí sola las preocupaciones económicas de la sociedad y el descontento con el oficialismo tampoco garantiza automáticamente un voto opositor.