2026-10-02

AGUSTÍN "RADA" ARISTARÁN

"Estaba demacrado": el alto costo físico, la dramática pérdida de peso y el recuerdo de ser abucheado por 150.000 personas

El carismático comediante e integrante de la pantalla de Eltrece abrió su corazón para repasar los momentos más extremos de su carrera artística.

La vida de los artistas multifacéticos suele transitarse por una línea donde el éxito rotundo sobre los escenarios convive de manera silenciosa con un desgaste físico y emocional pocas veces dimensionado por el público. Quien decidió sincerarse de manera absoluta sobre este complejo combo fue Agustín Rada, durante una distendida pero profunda charla en el ciclo Otro Día Perdido (Eltrece) junto a Mario Pergolini y Evelyn Botto. Entre risas, terapia mediante y anécdotas insólitas, el humorista reveló el alarmante costo físico que le significó encabezar la exitosa obra Charlie y la Fábrica de Chocolate, al tiempo que recordó la noche más hostil de su vida artística en un festival chileno.

Haciendo memoria de los meses en los que dividía su exigente rutina diaria entre los estudios de televisión y las tablas, el actor reconoció que el montaje teatral le demandó un ritmo demencial de hasta diecisiete funciones semanales y tres presentaciones por día. El resultado de semejante despliegue se tradujo en una baja abrupta de más de seis kilos que impactó directamente en su salud y aspecto físico: "Estaba muy cansado", admitió Rada, confesando que recién al iniciar terapia pudo dejar de negar la evidencia que su entorno ya le marcaba a gritos: su rostro lucía completamente demacrado al término de la temporada. Pese al sufrimiento corporal y a la angustia lógica de despedir a un equipo de doscientos cincuenta personas con el que convivía a diario, el comediante destacó la magia inigualable de ver volar a un niño a catorce metros de altura sobre el público como uno de los grandes tesoros de aquella superproducción.

Cuarenta minutos de furia: el día que 150.000 personas lo abuchearon en Chile

Sin embargo, el tramo más desopilante y a la vez dramático de la entrevista giró en torno a una traumática experiencia internacional que debió afrontar años atrás en la ciudad chilena de Talca. Advertido previamente por sus colegas sobre la complejidad del público local, Rada se subió a un escenario multitudinario ante una marea humana de 150.000 espectadores, sin imaginar que el infierno se desataría en el segundo exacto en que abrió la boca: "En el momento que dije 'hola'...", recordó entre risas cómplices, explicando que su inocente saludo de buenas noches fue respondido de inmediato por una sinfonía de silbidos, insultos y amenazas verbales que se extendieron durante toda su rutina.

Lejos de abandonar el barco o escapar, el artista demostró su profesionalismo junto a sus músicos Pablo, Charly y Juanjo, bancándose los cuarenta minutos de contrato estipulado a puro pulmón: "Con los chicos nos la bancamos como unos campeones... Los acomodamos un poco, no lo dimos vuelta", rememoró sobre aquella noche de hostilidad masiva. Entre la resiliencia obligada que dejó el éxito teatral en Buenos Aires y las cicatrices humorísticas de aquel abucheo histórico en el país vecino, Agustín Rada demostró una vez más que detrás de cada carcajada televisiva existe un profesional dispuesto a poner el cuerpo por su vocación.

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