PROTESTA

Qué pasó en la U22 de Cutral Co: un candado abierto, una protesta y celulares dentro del pabellón

El conflicto comenzó durante un control de cambio de guardia y quedó limitado a uno de los cuatro pabellones.

Horas de tensión se vivieron en la Unidad de Detención N°22 de Cutral Co, donde un grupo de internos protagonizó una protesta con gritos, golpes contra las puertas, insultos y lanzamiento de objetos durante un procedimiento de control. El episodio finalmente pudo ser contenido mediante el diálogo y no se extendió hacia los otros pabellones.

La situación comenzó este martes, alrededor de las 19:10, cuando el personal penitenciario realizaba los controles correspondientes al cambio de guardia. En ese momento, los efectivos detectaron una irregularidad: el candado de una celda que se encontraba desocupada estaba abierto.

El pabellón involucrado tiene capacidad para nueve personas y actualmente aloja a siete internos. Según explicó el comisario Carlos Furlon, coordinador operativo del Departamento de Seguridad Interior, inicialmente no pudo establecerse cómo había sido abierto el candado.

Los agentes realizaron el recuento de los internos y revisaron el sector. Sin embargo, el escenario cambió posteriormente, cuando se habilitó la salida hacia el patio.

Gritos, patadas y golpes contra las puertas

Fue entonces cuando los internos comenzaron a gritar, insultar y golpear y patear las puertas, además de arrojar distintos elementos y agua hacia el personal.

Ante la escalada de la protesta, los efectivos decidieron retirarse del pasillo y solicitaron la intervención del jefe de la unidad para intentar restablecer el orden mediante el diálogo.

Furlon aclaró especialmente que “no fue un motín” y diferenció lo ocurrido de una situación en la que los internos pudieran haber tomado sectores del establecimiento o provocado la pérdida del control general de la unidad.

De acuerdo con su explicación, se trató de una protesta violenta concentrada exclusivamente dentro de uno de los pabellones.

La U22 cuenta con cuatro pabellones y, mientras continuaban los incidentes en uno de ellos, los restantes sectores permanecieron bajo control y el personal continuó realizando los procedimientos y recuentos correspondientes.

El jefe de la unidad inició las conversaciones con los internos, aunque los primeros intentos no permitieron terminar con la protesta.

Cerca de las 22 o 23, Furlon llegó al lugar acompañado por personal de otras unidades y se sumó a las negociaciones.

Después de un diálogo que se prolongó durante varias horas, los internos finalmente depusieron su actitud, lo que permitió que los efectivos volvieran a ingresar al sector.

El personal aseguró entonces la puerta cuyo candado había sido abierto y pudo avanzar con el cierre y el recuento de los internos. El operativo terminó aproximadamente a las 0:30, cuando quedaron completados los procedimientos en el resto de los pabellones y la unidad retomó su funcionamiento habitual.

Celulares en manos de los internos: qué explicación dieron

Las imágenes del episodio dejaron además otro interrogante: varios internos tenían teléfonos celulares y utilizaron los dispositivos para registrar lo que estaba sucediendo.

En los videos difundidos pueden observarse incluso diferentes teléfonos filmando simultáneamente desde distintos puntos.

Consultado por esta situación, Furlon explicó que los celulares se encuentran entre los elementos cuyo ingreso actualmente no está permitido, pero recordó que su utilización dentro de las unidades tuvo antecedentes durante la pandemia de coronavirus.

En 2020, debido a las restricciones que impedían mantener el contacto habitual entre las personas detenidas y sus familias, se habilitó el uso de determinados teléfonos para facilitar las comunicaciones.

Según explicó el funcionario, inicialmente se permitieron teléfonos táctiles y posteriormente dispositivos con aplicaciones como WhatsApp y cámaras. Con el paso del tiempo, el uso comenzó a ser regulado nuevamente.

Actualmente, los controles destinados a impedir el ingreso de objetos no autorizados forman parte de las tareas habituales dentro de las unidades de detención. Sin embargo, Furlon reconoció dificultades y limitaciones en determinados procedimientos de requisa, particularmente ante visitas de mujeres y niños, debido a las condiciones que deben respetarse durante esos controles.

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