DRAMÁTICO
Cuatro yeguas de polo murieron por un rayo en San Isidro
Cuatro yeguas de polo fueron alcanzadas por la descarga de un rayo y murieron en el acto, mientras que también fue herido un cuidador en el Jockey Club de San Isidro. La dramática escena se registró mientras se realizaba una práctica en la cancha 6 del establecimiento y quienes observaron el incidente señalaron que el cuidador “voló tres metros, cayó de espaldas y recibió asistencia médica en un hospital cercano, sin riesgo de vida”.
Otras dos yeguas cayeron al suelo durante el episodio, pero lograron recuperarse. Los animales que recibieron la fuerte descarga serán evaluados en las próximas horas, aunque se prevé que ya no podrán ser utilizados para jugar al polo, debido a las lesiones que podrían haber sufrido.
Allegados al caso señalaron que los animales afectados “tienen un valor relativo, no son de los más caros”. No se recuerda un episodio parecido entre los aficionados de este deporte.
Los animales se encontraban atados a un poste, a la espera de su entrenamiento en la cancha 6, situada en el centro de la pista del Hipódromo de San Isidro. Lo repentino del fenómeno climático hizo que ni siquiera se hubieran recibido alertas de actividad eléctrica.
Desde la Municipalidad de San Isidro le indicaron que, a pesar de la complejidad del incidente, Defensa Civil no debió trabajar en el lugar. Desde la policía, por su parte, aclararon que no tuvieron intervención y que se encargaron de todo los propietarios de los caballos afectados.
En el club, a pesar de las pérdidas de los animales, consideran un milagro no haber tenido que lamentar pérdidas humanas.
Un veterinario especializado en equinos explicó que este tipo de situaciones puede ocurrir en ámbitos rurales. “Los rayos transmiten una energía muy intensa que ingresa al cuerpo y se dirige hacia el suelo a través de las patas, que están en contacto con la tierra. Por eso las vendas se rompieron y el pelo apareció quemado en esa zona”, señaló.
Sobre los caballos que sobrevivieron a la descarga, el especialista afirmó que permanecen bajo observación. También advirtió que pueden sufrir lesiones graves, entre ellas la rotura de los tímpanos, además de secuelas que afecten su rendimiento deportivo. Por ese motivo, consideró difícil que puedan volver a jugar al polo.