BRASIL

Lula da Silva ganó un histórico balotaje a Flávio Bolsonaro y asumirá un cuarto mandato

El líder del Partido de los Trabajadores (PT) logró la reelección y se convirtió en el primer presidente en ganar una segunda vuelta tras perder la primera contienda.

Lula da Silva logró este domingo un hito inédito desde el retorno de la democracia en Brasil: ganar un balotaje después de haber quedado en segundo lugar en la primera vuelta. El presidente derrotó al candidato liberal Flávio Bolsonaro y consiguió así un cuarto mandato no consecutivo.

El mandatario participó en su séptima elección presidencial y llegó a la segunda vuelta con la  confianza de que su experiencia en disputas electorales podía modificar el resultado de la primera ronda. En la noche del 4 de octubre, después de perder la primera vuelta, reconoció que le había sorprendido el resultado, pero se mostró confiado en darlo vuelta.

Rápidamente el líder del PT movilizó a sus bases e impulsó un paquete de medidas sociales para acortar distancias en la carrera electoral. Su agenda durante la tensa campaña estuvo centrada en los derechos sociales, la inversión pública, la seguridad basada en inteligencia y el control de la deforestación amazónica. Además, presentó la elección como “una defensa de la democracia” frente al posible regreso de la familia Bolsonaro al poder.

Este domingo, de hecho, durante su votación en el estado de San Pablo, el mandatario había dicho que el candidato del Partido Liberal (PL) quería “gobernar con la bandera estadounidense”, y anticipó que los brasileños elegirían un país donde los colores nacionales “sean respetados”.

La izquierda movilizó a sus simpatizantes en actos bajo la consigna “Nunca más Bolsonaro”. Los manifestantes cuestionaron la gestión de la pandemia de covid, que dejó 700.000 muertos, y los recortes a programas públicos durante el mandato del ex presidente. Seguidores de Lula afirman que su victoria preservará las políticas sociales y ambientales de su gobierno, mientras Flávio Bolsonaro había prometido cambios en un escenario atravesado por el aumento del costo de vida y la inseguridad.

Un paquete de medidas previas

Diez días antes del balotaje, el Congreso aprobó la reducción de la semana laboral de seis a cinco días y de 44 a 40 horas semanales, sin baja salarial. 

Asimismo, el Gobierno aplicó un aumento de 15% en Bolsa Família durante la semana previa a los comicios. La medida beneficia a casi 50 millones de personas y demanda 5.800 millones de reales, equivalentes a USD 1.168 millones, para el resto del año.

La administración también respaldó créditos públicos a bajo interés, incentivos fiscales para pequeñas empresas y un plan de refinanciación para eliminar registros de morosidad de millones de brasileños de bajos ingresos. 

Entre las iniciativas dirigidas a los precios, el Gobierno eliminó por 30 días los impuestos federales a la importación y venta de gasolina, con posibilidad de prórroga, y subsidió el diésel para importadores. 

Lula envió además al Congreso un proyecto para establecer transporte público gratuito durante los fines de semana. Según las estimaciones citadas durante la campaña, el programa podría requerir entre 5.000 millones y 16.000 millones de reales, de acuerdo con el modelo de aplicación.

En materia de seguridad, Lula propuso fortalecer el Sistema Único de Seguridad Pública e integrar las acciones de los distintos niveles de gobierno. El plan prevé R$ 10.000 millones, equivalentes a USD 1.900 millones, en financiamiento reembolsable para que los estados mejoren equipamiento e infraestructura. La propuesta contempla la creación de un Ministerio de Seguridad Pública, una mayor coordinación entre fuerzas federales y estaduales y el uso de tecnología para rastrear armas, dinero y redes de organizaciones delictivas.

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