OBRA ESTRATÉGICA

Cómo es el proyecto para prevenir inundaciones por las crecidas del río Neuquén

El secretario de Ambiente, Hipólito Salvatori, explicó por AM Cumbre 1400 que la obra demandará unos 18 meses de ejecución y que la Nación deberá garantizar el financiamiento. El 16 de noviembre se abrirán las ofertas para realizar el estudio de impacto ambiental.

Neuquén avanza en el proyecto para construir una obra hidráulica destinada a prevenir inundaciones ante posibles crecidas extraordinarias del río Neuquén. La iniciativa contempla una inversión estimada de 150 millones de dólares y consiste en la construcción de un canal derivador que permitirá conducir parte del caudal hacia dos grandes reservorios, con el objetivo de reducir el riesgo para las poblaciones ubicadas aguas abajo del complejo hidroeléctrico Cerros Colorados.

Así lo explicó el secretario de Ambiente y Recursos Naturales de la provincia, Hipólito Salvatori, durante una entrevista en el programa Nada sucede dos veces, que se emite por AM Cumbre 1400. El funcionario detalló los estudios técnicos realizados, las distintas alternativas evaluadas y las gestiones que se llevan adelante para concretar el proyecto.

Según indicó, la obra podría construirse en aproximadamente un año y medio y representa una alternativa que permitiría avanzar en materia de seguridad hídrica sin depender de los plazos y las inversiones que demandaría la construcción de una nueva central hidroeléctrica.

El funcionario también confirmó que el 16 de noviembre se abrirán las ofertas para contratar el estudio de impacto ambiental, una instancia necesaria para avanzar con las autorizaciones correspondientes.

Por qué Neuquén necesita nuevas obras para prevenir las crecidas del río Neuquén

Salvatori explicó que la preocupación por las crecidas extraordinarias del río Neuquén lleva varias décadas y que, pese a los distintos proyectos analizados, todavía no se concretaron las obras necesarias para dar una respuesta definitiva.

En ese sentido, recordó que las represas construidas durante la década de 1970 fueron diseñadas para soportar un caudal de hasta 11.500 metros cúbicos por segundo, de acuerdo con los estudios hidrológicos realizados en aquel momento.

Sin embargo, las crecidas extraordinarias registradas en 2001 y 2023 llevaron al límite las condiciones de diseño del sistema y reforzaron la necesidad de revisar la capacidad de respuesta de la infraestructura existente.

El funcionario también recordó que, después de una de esas crecidas, una vecina de Cipolletti inició acciones judiciales en 2006. Posteriormente, en 2009, la Corte Suprema de Justicia estableció que el Estado Nacional debía realizar estudios y construir obras para mitigar crecidas de hasta 14.000 metros cúbicos por segundo.

“Pasaron 17 años desde el fallo judicial que condenó al Estado Nacional a realizar obras que contengan estas crecidas y no hemos concretado nada”, señaló.

Un estudio determinó que el río Neuquén podría alcanzar los 14.700 metros cúbicos por segundo

Como parte de los trabajos técnicos, el Estado Nacional, mediante un financiamiento del Consejo Federal de Inversiones (CFI), contrató a la Universidad Nacional de La Plata para realizar un estudio sobre la crecida máxima probable del río Neuquén en un período de recurrencia de 2.000 años.

De acuerdo con Salvatori, las simulaciones hidráulicas determinaron que el río podría alcanzar un caudal de hasta 14.700 metros cúbicos por segundo.

Este resultado llevó a profundizar el análisis de las alternativas disponibles para reducir los riesgos de inundación y proteger a las poblaciones ubicadas aguas abajo de las represas.

El secretario de Ambiente explicó que se elaboró una matriz de evaluación para comparar diferentes proyectos, teniendo en cuenta los costos de inversión, los tiempos de elaboración, los procesos licitatorios, las posibilidades de financiamiento y los plazos de construcción.

Entre las alternativas analizadas se encuentran los aprovechamientos hidroeléctricos HVU 2-1, Chihuido II, Cerro Rayoso y La Invernada, además de un proyecto de canal derivador.

La comparación permitió establecer que algunas de las grandes obras hidroeléctricas requerirían plazos considerablemente mayores para su concreción, mientras que el canal derivador podría construirse en aproximadamente 18 meses.

Cómo funcionará el canal derivador de 150 millones de dólares

La alternativa elegida contempla la construcción de un canal que permitirá derivar parte del agua del río Neuquén hacia dos grandes reservorios ubicados en las inmediaciones del curso de agua.

El objetivo es que, ante una crecida extraordinaria, parte del caudal pueda conducirse hacia esos espacios de almacenamiento temporal para reducir la presión sobre el sistema y disminuir el impacto aguas abajo.

Según explicó Salvatori, la obra demandaría una inversión aproximada de 150 millones de dólares y tendría un plazo de ejecución de un año y medio.

El funcionario aclaró que el proyecto no reemplaza a otras iniciativas hidroeléctricas, como Chihuido, que tienen objetivos más amplios vinculados con la generación de energía, el desarrollo productivo, el turismo y la regulación de crecidas.

“Son obras totalmente diferentes. Una es un aprovechamiento multipropósito y esto es un canal derivador. Este viene a suplir únicamente, va a funcionar cuando tengamos esa crecida máxima y es para resguardar la seguridad”, explicó.

En ese sentido, sostuvo que la decisión de avanzar con esta alternativa responde principalmente a la necesidad de contar con una solución que pueda concretarse en plazos razonables.

Qué posibilidades hay de que se concrete la obra y quién financiará los trabajos

Uno de los aspectos centrales del proyecto es la distribución de responsabilidades entre el Gobierno provincial y el Estado Nacional.

Salvatori explicó que, a partir del acuerdo firmado por el gobernador Rolando Figueroa con el ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, se estableció que la Nación tendrá a su cargo el financiamiento y la ejecución de la obra, mientras que la Provincia deberá realizar las gestiones ambientales y las vinculadas con las canteras necesarias para los trabajos.

El funcionario confirmó que el 16 de noviembre se abrirán las ofertas para la contratación del estudio de impacto ambiental.

Posteriormente, deberá realizarse la audiencia pública y completarse el procedimiento administrativo previsto por la normativa ambiental vigente.

De acuerdo con las estimaciones oficiales mencionadas por Salvatori, para mediados de marzo estaría finalizada la tramitación necesaria para obtener los permisos correspondientes.

En paralelo, el Estado Nacional deberá avanzar con la disponibilidad de los 150 millones de dólares necesarios para financiar el proyecto.

“Esta en concreto es inminente que se pueda realizar”, aseguró el secretario de Ambiente, quien consideró que se trata de una inversión que puede concretarse frente a otras alternativas de mayor magnitud económica.

Por qué no se concretó Chihuido y qué diferencia tiene con el nuevo proyecto

Durante la entrevista, Salvatori también se refirió a las dificultades que impidieron avanzar con la construcción de Chihuido, una de las grandes obras hidroeléctricas proyectadas para la provincia.

Explicó que este tipo de emprendimientos requiere inversiones muy elevadas debido a las dimensiones de las obras civiles y a la necesidad de contar con infraestructura preparada para responder a eventos extraordinarios.

Según señaló, financiar este tipo de proyectos exclusivamente mediante la generación de energía eléctrica puede resultar económicamente inviable si no existe una intervención del Estado Nacional que permita establecer condiciones adecuadas de financiamiento y tarifas.

“Son obras que se tienen que sobredimensionar hasta 40 veces para un evento que puede suceder una vez en 2.000 años”, explicó.

También sostuvo que, sin un esquema de asistencia estatal, resulta difícil que un inversor privado pueda recuperar una inversión de esas características en plazos razonables.

En cambio, el canal derivador tiene una finalidad específica: intervenir frente a una crecida extraordinaria para reducir el riesgo de inundaciones.

Por ese motivo, el Gobierno provincial considera que esta alternativa ofrece mayores posibilidades de ejecución en el corto y mediano plazo.

La seguridad de las poblaciones del Alto Valle, en el centro del proyecto

La iniciativa busca dar respuesta a una preocupación histórica de las comunidades ubicadas aguas abajo del complejo hidroeléctrico Cerros Colorados, particularmente en sectores de Neuquén y Río Negro.

Las crecidas extraordinarias del río Neuquén representan un riesgo que requiere planificación, infraestructura y coordinación entre las distintas jurisdicciones.

En ese contexto, el proyecto del canal derivador aparece como una alternativa para fortalecer la capacidad de respuesta del sistema ante fenómenos hidrológicos extremos.

Salvatori remarcó que la prioridad es avanzar con una solución concreta que permita proteger a las poblaciones y evitar que los estudios y proyectos vuelvan a quedar postergados.

Con una inversión estimada de 150 millones de dólares, un plazo de construcción de 18 meses y nuevas instancias administrativas previstas para las próximas semanas, Neuquén busca avanzar hacia una obra que considera estratégica para la seguridad hídrica de la región.

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