jueves 3 de septiembre de 2026

Así será el viaducto de la Avenida Mosconi que transformará el tránsito entre Neuquén y Cipolletti

La Avenida Mosconi está al borde de una transformación histórica. La Municipalidad de Neuquén analiza un ambicioso proyecto que propone un viaducto y un puente elevado para resolver uno de los puntos más conflictivos del tránsito del Alto Valle: el cruce hacia Cipolletti por los puentes carreteros. La obra apunta a recuperar el rol metropolitano de la arteria, hoy desbordada por el crecimiento del parque automotor y la expansión urbana hacia el norte de la capital.
19/11/2025

La Avenida Mosconi está al borde de una transformación histórica. La Municipalidad de Neuquén analiza un ambicioso proyecto que propone un viaducto y un puente elevado para resolver uno de los puntos más conflictivos del tránsito del Alto Valle: el cruce hacia Cipolletti por los puentes carreteros. La obra apunta a recuperar el rol metropolitano de la arteria, hoy desbordada por el crecimiento del parque automotor y la expansión urbana hacia el norte de la capital.

El diseño va mucho más allá del ensanchamiento de calzadas. La pieza central será un sistema de circulación en altura, pensado para eliminar los cruces a nivel y permitir que el tránsito principal fluya sin interrupciones, tanto en sentido Neuquén–Cipolletti como a la inversa. El secretario de Planificación, Alejandro Nicola, confirmó que el esquema se perfila como una de las intervenciones viales más importantes de los próximos años.

Un “puente sobre puente” para evitar embotellamientos

El corazón del proyecto es la elevación anticipada de los carriles que van hacia los puentes carreteros. Según explicó Nicola, los vehículos que circulan hacia Cipolletti se elevarán entre 200 y 300 metros antes de llegar al puente actual, manteniéndose en altura para ingresar sin interferencias. Debajo, en un nivel inferior, quedarán los accesos a Obrero Argentino, Alderete y la propia Mosconi, ordenados mediante colectoras y sin cruzarse con el flujo principal.

El funcionario describió esta estructura como un sistema de “puente sobre puente”, donde los carriles principales continuarán en altura varios metros más allá de lo que ocurre hoy. La clave es separar los tránsitos locales de los regionales, evitando las frenadas bruscas y los embudos que se generan cada mañana en horas pico.

Nicola remarcó que la situación actual –con cruces a nivel, incluso hacia Primeros Pobladores– es insostenible ante la intensidad del tráfico. La obra permitiría que quienes se dirijan a los barrios cercanos o entren a la ciudad lo hagan sin afectar la circulación principal.

Cómo funcionará el tránsito hacia Cipolletti y Neuquén

Para quienes vayan hacia la ciudad rionegrina, la experiencia de manejo cambiará por completo. “Cuando vas para Cipolletti, a unos 200 o 300 metros antes del puente tu carril se eleva y seguís en altura hasta ingresar al puente”, explicó Nicola. Por debajo, el tránsito local podrá atravesar de manera independiente la zona.

El mismo esquema se aplicará para quienes regresen desde Cipolletti. En lugar de bajar de inmediato a la Mosconi, los autos mantendrán la altura y descenderán más cerca de Primeros Pobladores, lo que evitará el cruce directo con los vehículos que ingresan desde los barrios aledaños.

La estructura principal contempla un viaducto de cuatro carriles (dos por mano) que se extenderá hasta la entrada del puente viejo. Este corredor elevado redefinirá completamente la relación entre ambos accesos carreteros.

Una avenida Mosconi más segura y preparada para el crecimiento

Además del viaducto, el proyecto incluye una serie de obras complementarias que apuntan a modernizar toda la traza de la Mosconi: ampliación de calzadas, mejoras en rotondas, reordenamiento semafórico y nuevas conexiones. La intención es convertirla en un corredor metropolitano que permita absorber el fuerte aumento de vehículos registrado en los últimos años.

Nicola sostuvo que la Mosconi ya no puede funcionar como una avenida convencional. Cada pocos metros, los cruces interrumpen y frenan el flujo proveniente de los puentes, generando demoras que se agravan en los accesos norte de la ciudad. Con el viaducto y el puente elevado, la arteria recuperará su lógica original: canalizar el tránsito regional sin interferir con los movimientos locales.