viernes 23 de octubre de 2026

COMODORO RIVADAVIA

A dos meses de la desaparición de la pareja de jubilados, el silencio duele

Nada se sabe de qué pasó con de Juana Inés Morales y Alberto Pedro Kreder desde su desaparición el 11 de octubre pasado.
Desde su desaparición el pasado 11 de octubre nada se sabe de la pareja de jubilados de Comodoro Rivadavia. Foto: archivo
Desde su desaparición el pasado 11 de octubre nada se sabe de la pareja de jubilados de Comodoro Rivadavia. Foto: archivo

A dos meses de la desaparición de Juana Inés Morales (69) y Alberto Pedro Kreder (79), el silencio duele en Comodoro Rivadavia. Para sus familias, cada amanecer sin respuestas se siente como volver a empezar un calvario que no da tregua. La vida quedó suspendida desde aquel 11 de octubre en que la pareja de jubilados salió de Comodoro Rivadavia y nunca más se supo de ellos.

 

Este jueves se cumplen exactamente dos meses y la incertidumbre sigue siendo un golpe seco al corazón de quienes los esperan. En medio de ese dolor interminable, una noticia abrió una pequeña ventana de esperanza: el Ministerio de Seguridad de la Nación estableció una recompensa de 10 millones de pesos para quien aporte información que permita encontrarlos.

 

La medida fue celebrada por los familiares, que se aferran a la posibilidad de que alguien rompa el silencio.

“Ojalá motive a alguien que haya visto algo y todavía no se animó a hablar. Necesitamos una pista, un dato, algo que nos abra una puerta”, dijo con la voz quebrada Laura Kreder en diálogo con Seta TV.

 

Pero mientras crece la expectativa por la recompensa, también crece la angustia por la lentitud en el análisis de ADN que podría confirmar si hubo una tercera persona en la camioneta. Ese estudio podría cambiar por completo el rumbo de la investigación.

“Es desesperante. Pasaron dos meses y todavía no pueden decirnos si alguien más iba arriba. No entiendo por qué demora tanto”, lamentó Laura.

 

Un dato clave que puede cambiar todo

 

La posibilidad de una tercera presencia en la Toyota Hilux es hoy uno de los puntos más sensibles del expediente. De ese resultado depende qué hipótesis toma mayor fuerza entre las tres que manejan los investigadores:

  • que la pareja desapareció por voluntad propia —algo que sus familias descartan de plano—,
  • que sufrieron un accidente,
  • o que fueron víctimas de un hecho delictivo que terminó en sus homicidios.

 

El viaje que nunca llegó a destino

 

Juana y Pedro habían empezado una relación hacía pocas semanas, después de conocerse en una peña. Ella, docente jubilada del barrio Juan XXIII, seguía dando clases particulares. Él, con pasado en el rubro inmobiliario, vivía en Comodoro desde hacía casi cincuenta años.

 

El segundo fin de semana de octubre decidieron hacer su primer viaje juntos. Juana llegó el jueves 9 a la casa de Pedro con una reposera y una conservadora. Dos días después salieron rumbo a Camarones, donde querían participar del 125° aniversario de la localidad.

 

La última imagen de ambos quedó registrada por cámaras de seguridad la mañana del sábado 11, en Caleta Córdova, cuando la Hilux se dirigía hacia el norte. A las 9.53 se registró la última señal de sus teléfonos. Desde entonces: nada.

 

Dos meses de búsqueda y una única pista firme

 

Pese a los operativos masivos y los rastrillajes por aire, tierra y mar, la única evidencia concreta es la camioneta Toyota Hilux, hallada días después en el Zanjón de Visser, un sector inhóspito de Rocas Coloradas. Estaba abandonada, sin signos evidentes de violencia, en un escenario que nadie logra explicar.

 

Las familias coinciden en que Juana y Pedro jamás hubieran tomado ese camino por decisión propia. Conocían la zona y ambos evitaban lugares riesgosos. Para sus hijas, la Hilux en ese lugar es una señal clara de que algo más pasó.

 

Hoy, mientras la causa avanza a paso lento, la herida sigue abierta. Las hijas de Juana y Pedro solo piden una cosa: saber la verdad. Y que alguien, en algún rincón de la provincia, se anime finalmente a hablar.