jueves 15 de octubre de 2026

EL DIARIO DE VANESA

El último viaje: cómo despedir a una mascota que nos acompañó muchos años

La pérdida de mi entrañable “perriHijo”, con quien viví y viajé durante tanto tiempo, me llevó a abordar este doloroso tema. Dos especialistas nos ayudan a sobrellevar este doloroso momento.
El Dr. Romero y la Lic. Buchsbaum nos ayudan a sobrellevar este doloroso momento.
El Dr. Romero y la Lic. Buchsbaum nos ayudan a sobrellevar este doloroso momento.

Esta edición de El Diario de Vanesa está dedicada a mi primer perrito Jefferson Olaff  Futalauquen, creador de Pets Travel Vips . El pasado 13 de diciembre su corazón se detuvo para irse a correr a otro jardín lejos de mí. Ese día el dolor perforó lo más profundo de mi alma y mi ser. Ese día se fue una parte mía con él.

Fuimos durante 16 años compañeros incondicionales, amantes de la aventura, la vida, él un viajero incansable, acompañádonos en nuestros viajes por toda la Argentina haciendo “Puentes de Felicidad” para que otras mascotas se reúnan con su familia.

Pequeño juguetón que te hablaba con su mirada, con esos ojitos tan expresivos  llenos de amor, amiguero, buenazo; sostén de mis emociones y centro de mi vida; compañero de ruta , hoy me toca vivir este proceso tan doloroso y duro.

Aún me parece que lo veo en todas partes y su ausencia me dejó sin rumbo, llorándolo  con momentos de bronca , culpa sin poder creer lo de su partida . La camioneta era su segunda casa por eso esta vez pediré que carguemos por última vez el tanque de nafta a la camioneta y hagamos puentes de felicidad por la Argentina, hagamos nuestro último viaje con parada en lo más profundo de mi alma y corazón porque allí li llevaré de ahora en más. Y lo lloraré cada día de mi vida .

Gracias por tanto amor por ser la representación más pura del amor sobre la tierra, gracias por enseñarme tanto, gracias por ser la cara de Pets Travel Vips. Infinitas gracias mi Gringuito, te amaré por siempre y cada traslado que realicemos será en tu memoria .

 

Así fue que la pérdida de mi perrito Jefferson Olaff Futalauquen me llevó a querer abordar un tema sensible y querer contactar a dos especialistas para poder entender lo que estoy viviendo .

Entonces llamé al médico veterinario y referente del Mundo de las Mascotas, Juan Enrique Romero, para hacerle algunas preguntas. Y también recurrí a la licenciada en sicología Silvina Buchsbaum, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina, para abordar el duelo y la relación con las mascotas.

Entrevista con el Dr. Romero

Dr. Romero, hablemos sobre la partida de nuestra mascota. ¿Cómo empezamos a darnos cuenta de que ellos están por partir?

Podemos empezar a advertirlo en función del tipo de patología que padezcan y del deterioro que estén atravesando. Suele manifestarse como un deterioro cognitivo, una menor actividad y cambios en la conducta habitual.

Es fundamental acompañar seriamente la tercera edad de nuestros animales de compañía, reforzando todo lo que podamos hacer desde la medicina veterinaria. Hay mucho para hacer: el uso de antioxidantes, suplementos para el cartílago y la atención cardiológica, entre otros cuidados, permiten que la vida de nuestros animales sea de mejor calidad y más prolongada que años atrás.

Los avances de la ciencia nos permiten mejorar no solo la cantidad, sino también la calidad de vida de nuestros afectos.

¿Cómo deberíamos afrontar la pérdida de nuestra mascota si en casa tenemos otros animales? ¿Qué deberíamos hacer?

La pérdida de un animal de compañía es diferente según se trate de una muerte natural o de una eutanasia. En el caso de la eutanasia, esta debe ser sugerida por el profesional y ejecutada por el propio médico veterinario. Tiene una técnica muy específica.

Siempre digo que la eutanasia es un momento de sugerencia: el profesional aconseja y el tutor del animal acepta o no. Debe ser rápida, efectiva y elegante. Rápida, porque es un momento muy doloroso; efectiva, porque no admite dilaciones; y elegante, porque el profesional debe pasar a un segundo plano, ya que el eje está puesto en la pérdida de la vida del animal.

A diferencia de la muerte espontánea, la eutanasia tiene un proceso previo. Sin embargo, en ambos casos la pérdida existe y atraviesa las mismas etapas del duelo que en el ser humano: primero aparece la bronca y la búsqueda de culpables; luego la resignación; y finalmente, el recuerdo de los mejores momentos. Esta última etapa es la que permite internalizar de manera saludable lo que el animal nos dejó a lo largo de su vida.

Siempre habrá etapas para recordar, y creo que esa es la mejor manera de atravesarlo. Por eso no recomiendo —salvo que no haya otra alternativa— que un animal conviva con niños menores de cuatro años o que llegue a una casa donde haya niños tan pequeños, ya que al momento de la pérdida no tienen la madurez necesaria para comprenderla.

¿El perro o el gato saben de su propia muerte? ¿La eutanasia es un acto de compasión hacia ellos?

Ni el perro, ni el gato —me animo a decir que ningún animal— tiene conciencia de su propia muerte. Sí pueden tener conciencia de la muerte de otros animales, especialmente los predadores, que saben que la cacería culmina con la muerte de la presa. Pero no tienen conciencia de que eso mismo les va a ocurrir a ellos.

Es una construcción cognitiva del ser humano pensar que el animal es consciente de su propia muerte. Se habla mucho de animales que se van de la casa cuando están por morir, pero lo hacen porque se sienten mal, no porque sepan que van a “partir a otro plano”. Esa idea es demasiado compleja desde el punto de vista cognitivo para un animal.

La eutanasia, por otra parte, es una decisión del tutor, siempre aconsejada por el médico veterinario. El profesional la sugiere cuando el sufrimiento no puede ser resuelto y cuando la calidad de vida ya no tiene ningún valor, es decir, cuando la vida se vuelve miserable para el animal.

Es muy importante no confundir esta decisión con el propio egoísmo de no querer perder el afecto. La decisión debe estar centrada exclusivamente en la tranquilidad y el bienestar del animal. Mientras el animal se mantenga conectado, sea medianamente autoválido y no tenga dolor —controlado con medicación—, no tiene sentido pensar en la eutanasia.

Sin embargo, el sufrimiento no es solo dolor: también puede ser la imposibilidad de llevar una vida acorde a sus pautas naturales de conducta. Es en ese momento cuando debe considerarse seriamente el consejo del veterinario de confianza y decidir, de acuerdo con las propias convicciones, si avanzar o no.

Entrevista con la Lic. Silvina Buchsbaum

¿Por qué la muerte de una mascota genera un duelo tan profundo?

Porque cuando fallece una mascota no solo se pierde al animal en sí, sino también el lugar psíquico y emocional que ocupaba en la vida de la persona. Muchas veces es necesario iniciar un proceso de análisis para poder elaborar qué se perdió con ese vínculo y qué fue lo que uno depositó afectivamente en él.

¿Cómo suele vivirse ese duelo?

El duelo se vive como una sensación de vacío, apagamiento y falta de sentido. Aparecen ganas de aislarse y una profunda tristeza. No se trata de un deseo de morir, sino de la pérdida de algo muy importante a nivel psíquico, una ligadura fundamental que se rompe.

¿Por qué muchas personas sienten que no son comprendidas por su entorno?

Porque quienes rodean a la persona en duelo no siempre habían puesto la misma carga emocional en la mascota. Eso genera la sensación de que el dolor no es validado o entendido.

¿Por qué se dice que un perro es mucho más que un perro?

Porque es un amigo incondicional, una figura de apego y sostén emocional. Acompaña en momentos de vulnerabilidad, brinda ternura, presencia y amor constante. Por eso su pérdida deja una marca tan profunda.

¿Qué función cumplen las mascotas en la vida emocional de las personas?

Cumplen una función de sostén. Son parte de la vida cotidiana y nos esperan cuando volvemos a casa. Acompañan procesos familiares, conflictos y momentos difíciles, ofreciendo una presencia estable y afectiva.

¿Es cierto que los perros reflejan las emociones de sus dueños?

Sí. Los perros funcionan como espejos emocionales. Suelen reflejar el carácter de sus dueños y captar su estado emocional. Si una persona está triste, el perro lo siente y muchas veces actúa como un catalizador de esas emociones.

¿El duelo por una mascota es comparable al duelo por una persona?

Sí. El duelo es siempre por la pérdida de un objeto amado. Ese objeto puede ser una persona o una mascota. Cuando el vínculo fue significativo, el proceso de duelo es similar en ambos casos.

¿Qué dice Freud sobre el duelo?

Freud plantea que el duelo aparece cuando se pierde un objeto amado. Las mascotas pueden ocupar ese lugar, ya que en ellas se deposita una gran carga libidinal. Por eso, al morir, no solo se pierde el objeto externo, sino también el lugar psíquico que ocupaba.

¿Existen etapas en el duelo por una mascota?

Según Elisabeth Kübler-Ross, el duelo atraviesa cinco etapas: negación, ira, negociación, depresión y aceptación.

¿En qué consiste la etapa de negación?

Es el momento en el que la persona niega la pérdida: cree ver a la mascota, escucharla o sentir que todavía está presente.

¿Qué caracteriza a la etapa de la ira?

Aparecen preguntas como “¿por qué pasó esto?” o “¿qué hice mal?”. Es una etapa de enojo y cuestionamientos.

¿Qué ocurre en la etapa de negociación?

Surge la culpa y los pensamientos contrafácticos: “si hubiera hecho algo distinto, se habría salvado”. La persona revisa una y otra vez lo que cree que no hizo.

¿Cómo se manifiesta la depresión en el duelo?

Con tristeza profunda, llanto, silencio, sensación de vacío y la percepción de que nadie entiende lo que se está atravesando.

¿Qué implica la etapa de aceptación?

Aceptar no significa dejar de estar triste, sino poder empezar a vivir con la ausencia. Es el momento en el que se puede reinvertir la energía en otros vínculos, experiencias o proyectos.

¿Es recomendable adoptar otra mascota después de una pérdida?

Depende de cada persona. En algunos casos, adoptar —más que comprar— puede ayudar a canalizar el amor y la ternura. En otros, la energía disponible puede orientarse a nuevas actividades o experiencias. No todos desean volver a atravesar una pérdida similar.

¿Por qué duele tanto perder una mascota?

Porque al perderla no solo se pierde al animal, sino una parte de la vida cotidiana y de uno mismo. Muchas veces se llora más a la mascota que a familiares, porque el duelo responde al lugar de sostén emocional que ocupaba en la vida diaria.

 

Muchas gracias al Dr. Romero y a la Lic. Buchsbaum por prestarse a las entrevistas, espero que les haya gustado y será ¡Hasta la próxima!