martes 13 de octubre de 2026

EDITORIAL

Neuquén crece, pero la calle muestra el impacto de la debacle nacional

Con indicadores económicos en alza, la provincia registra 401 personas en situación de calle. La llegada constante de migrantes complica la situación.

Neuquén exhibe, con datos verificables, una dinámica económica que la distingue en el contexto nacional. Indicadores como el patentamiento de vehículos 0 km, la evolución de las ventas en supermercados y la generación de empleo privado formal han mostrado desempeños por encima del promedio de otras jurisdicciones en distintos tramos recientes. A ello se suma el empuje sostenido de la actividad hidrocarburífera, con incrementos en la producción de gas y petróleo no convencional que posicionan a la provincia como un polo energético clave. Estos registros no son menores: reflejan inversión, consumo y movimiento económico real.


Sin embargo, ese desempeño convive con un dato social que no puede soslayarse: la presencia de personas en situación de calle. La provincia no está aislada del cuadro macroeconómico nacional, cuyos efectos se expresan con claridad en los sectores más vulnerables. La combinación de caída de la actividad, pérdida de ingresos reales y aumento de la pobreza impacta también en Neuquén, aun cuando sus indicadores productivos y sociales resulten comparativamente más favorables.


Las cifras oficiales permiten dimensionar el fenómeno con mayor precisión. Según el primer Relevamiento Nacional de Personas en Situación de Calle impulsado por el Ministerio de Capital Humano, realizado junto a 19 provincias, se registraron 9.421 personas en esa condición en todo el país, con una composición de 83% varones y 17% mujeres. En ese marco, Neuquén contabilizó 401 casos. Se trata del dato metodológicamente validado que debe tomarse como referencia para el análisis público, por su carácter sistemático y comparativo.


Esa cifra contrasta con estimaciones difundidas por organizaciones sociales. Desde la Red Solidaria, el dirigente Alberto Cámpora señaló que hacia fines de marzo se habría tomado contacto con cerca de 670 personas en situación de calle en Neuquén. La brecha entre ambos números es significativa y evidencia la dificultad de medir un fenómeno dinámico y cambiante. Aun así, la diferencia no altera el diagnóstico de fondo: existe un problema que requiere abordaje sostenido.


El contexto nacional aporta elementos explicativos contundentes. El INDEC informó que la actividad económica cayó 2,1% interanual en febrero y 2,6% respecto de enero. Para encontrar una contracción interanual de magnitud similar hay que remontarse a septiembre de 2024 (-2,4%). En paralelo, el Observatorio de la Deuda Social de la UCA indicó que el 53,6% de los niños y adolescentes vivía en situación de pobreza a diciembre de 2025, en todo el país. A esto se suman señales críticas del entramado productivo, como la quiebra de la láctea SanCor. Este cuadro configura un escenario adverso que trasciende a las provincias.


En ese marco, el desarrollo neuquino actúa como factor de atracción. La expansión de la industria gasífera y petrolera, junto con políticas públicas que sostienen servicios de salud, educación y seguridad, generan expectativas de progreso. Ese fenómeno se traduce en la llegada de familias desde otras provincias e incluso desde el exterior, particularmente hacia la ciudad capital. No obstante, cuando ese arribo se produce sin inserción laboral previa, sin capacitación suficiente o sin recursos, la integración se vuelve compleja, más aun considerando las condiciones climáticas rigurosas del invierno patagónico (y, en muchos casos, los consumos problemáticos).


Existen datos concretos que respaldan esta dinámica. Un relevamiento reciente vinculado a la actividad de los llamados limpiavidrios identificó cerca de 100 personas en esa ocupación, de las cuales 70 no son oriundas de la provincia. Este indicador puntual ilustra un fenómeno más amplio: la migración económica hacia Neuquén no siempre encuentra una absorción inmediata en el mercado laboral. Frente a ello, el Estado provincial sostiene políticas de asistencia y ordenamiento, al tiempo que prioriza el empleo para residentes locales, en línea con definiciones políticas respaldadas electoralmente. El desafío, en términos estrictos, consiste en administrar ese equilibrio entre crecimiento, atracción poblacional y contención social.