sábado 5 de septiembre de 2026

ECONOMÍA

El agro argentino podría generar un 58% más de divisas hacia 2035, pero hay una condición clave

Un informe proyecta exportaciones agrícolas por más de US$52.000 millones en la próxima década. La eliminación de retenciones, el talón de Aquiles del escenario optimista.
08/05/2026
La expansión proyectada contempla casi 50 millones de hectáreas sembradas, un 21% más que hoy.
La expansión proyectada contempla casi 50 millones de hectáreas sembradas, un 21% más que hoy.

La agroindustria argentina tiene por delante una ventana de oportunidad que podría traducirse en un salto histórico en la generación de divisas. Según proyecciones de la Fundación Producir Conservando (FPC), el país podría alcanzar hacia el ciclo 2034/35 una producción de 177 millones de toneladas de granos y exportaciones por más de US$52.415 millones, un 58% más que los niveles actuales. El dato fue presentado esta semana en el seminario anual de la entidad, bajo el lema "Una nueva oportunidad para el desarrollo de toda la Argentina".

El escenario, sin embargo, no es automático. La FPC condicionó esas cifras a la eliminación total de los Derechos de Exportación (DEX) en todos los cultivos, junto con una serie de reformas estructurales que hoy frenan el crecimiento del sector.

El agro argentino frente a una década decisiva

Si se concretara la quita completa de retenciones, la proyección indica que el área sembrada podría expandirse hasta casi 50 millones de hectáreas, un crecimiento del 21% en diez años. La soja y el maíz serían los principales motores: juntos explicarían el 74% de toda la producción esperada. Si se suma el trigo, ese porcentaje trepa al 87%.

Gustavo López, consultor de Agritrend, puso en perspectiva el desafío. Recordó que desde mediados de la primera década de los 2000 el sector arrastra un estancamiento productivo que se refleja en el crecimiento lento del área sembrada. "Desde finales de la década anterior estamos en una suerte de claro estancamiento", afirmó.

Aun así, el último ciclo mostró señales alentadoras. Con una cosecha de casi 160 millones de toneladas, López consideró que la meta de 177 millones no luce tan lejana. "Para 2030 estamos pensando en un nivel de 170 millones de toneladas; no estamos lejos de alcanzarlo", sostuvo.

En materia de exportaciones, el especialista estimó que, manteniendo la estructura comercial actual, la Argentina podría colocar en el exterior unas 133 millones de toneladas equivalentes grano hacia 2035, casi un 30% más que en la actualidad. Y si los precios internacionales mejoran apenas un 15% respecto al promedio actual, el ingreso adicional de divisas podría sumar cerca de US$20.000 millones más.

Suelos, semillas y rutas: los cuellos de botella

La contracara del optimismo es una lista de limitantes técnicas y estructurales que la propia Fundación reconoció como obstáculos concretos para alcanzar las metas proyectadas.

Gustavo Oliverio, directivo de la FPC, alertó sobre el deterioro sostenido en la nutrición de los cultivos. Según explicó, la reposición de nutrientes mediante fertilizantes apenas cubre entre el 50% y el 60% de lo que extraen los cultivos. "Deberíamos pasar de 4,8 millones de toneladas a cerca de 10 millones de toneladas de fertilizantes para sostener el crecimiento", advirtió.

También señaló la necesidad de recuperar el área bajo siembra directa, que en los últimos años retrocedió por el aumento de costos y los problemas de malezas resistentes, y de avanzar en una legislación moderna sobre propiedad intelectual en semillas que estimule la inversión en mejoramiento genético.

Por su parte, López puso el foco en la infraestructura logística. Hoy el camión concentra más del 90% de las cargas de granos en Argentina, mientras el ferrocarril y la Hidrovía avanzan lentamente. "Sin duda, el transporte es el cuello de botella más importante del sistema", señaló. Y los números del estado vial son elocuentes: más del 65% de las rutas nacionales presenta un estado regular o malo, según datos de Fepevina.

"La Argentina no está limitada por su capacidad de producir, procesar y exportar granos y subproductos, sino por su capacidad de moverlos eficientemente", sintetizó López.

Pese a las restricciones, la FPC concluyó que el país aún tiene margen para protagonizar una nueva expansión agroindustrial, siempre que logre construir condiciones de previsibilidad, competitividad e inversión de largo plazo. La oportunidad existe. La pregunta es si la política económica acompañará a tiempo.