lunes 12 de octubre de 2026

ALTO VALLE

Heladas, granizo y tornados golpearon a la producción de peras y manzanas

El titular de la CAFI, Nicolás Sánchez, analizó la situación del sector en una entrevista por AM Cumbre 1400.
Un crítico panorama de la fruticultura de la región trazó el titular de la CAFI, Nicolás Sánchez, en una entrevista por AM Cumbre 1400. Foto: archivo
Un crítico panorama de la fruticultura de la región trazó el titular de la CAFI, Nicolás Sánchez, en una entrevista por AM Cumbre 1400. Foto: archivo

La fruticultura del Alto Valle atraviesa una temporada marcada por uno de los fenómenos climáticos más severos de los últimos años. Heladas tardías, tormentas de gran intensidad, granizadas e incluso tornados provocaron importantes daños en la producción de peras y manzanas de Río Negro y Neuquén, afectando tanto la cosecha actual como el potencial productivo de las próximas temporadas.

"Mi padre lleva casi 60 años en la actividad y dice que nunca vio semejante cantidad de tormentas y eventos climáticos tan adversos", aseguró Nicolás Sánchez, presidente de la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI), en una entrevista en el programa "Nada sucede dos veces", por AM Cumbre 1400.

Según explicó, la particularidad de este año fue que los fenómenos climáticos no estuvieron concentrados en una zona específica, sino que impactaron de manera generalizada sobre gran parte de las áreas productivas del Valle.

Las heladas redujeron los volúmenes de producción, mientras que las granizadas causaron daños que van más allá de la fruta cosechada. En muchos establecimientos, los árboles también resultaron afectados.

"El granizo fue tan severo que no solo dañó la fruta, sino también las hojas y las plantas. Hay casos en los que la recuperación puede demandar dos o tres años", señaló.

Menos fruta, pero con mercados que siguen demandando

A pesar de las pérdidas productivas, desde el sector destacan que la fruta del Alto Valle mantiene una fuerte presencia en los mercados internacionales.

Sánchez indicó que las exportaciones continúan llegando a destinos tradicionales como Estados Unidos, Europa, Rusia y Medio Oriente, además de otros mercados que siguen demandando la producción regional.

"El Valle tiene algo muy importante: la fruta se vende. Tenemos mercados consolidados y seguimos exportando a distintos destinos del mundo", afirmó.

La menor disponibilidad de fruta, producto de los daños climáticos, también modifica la dinámica comercial de la temporada. Sin embargo, el dirigente aclaró que los problemas de rentabilidad no dependen únicamente de los volúmenes cosechados.

El desafío del dólar y los costos argentinos

Más allá de las contingencias climáticas, la actividad continúa enfrentando dificultades estructurales vinculadas al tipo de cambio, la presión impositiva y los costos de producción.

Para Sánchez, la principal necesidad del sector sigue siendo la previsibilidad económica.

"Es mejor tener reglas estables para proyectar a largo plazo que no saber qué dólar o qué inflación vamos a tener dentro de un año", sostuvo.

El dirigente remarcó que la competitividad de las exportaciones también depende de factores internacionales, como la evolución de las monedas de los países compradores y las condiciones de consumo en cada mercado.

La comparación con Chile y la falta de financiamiento

Uno de los aspectos que más preocupa al sector es la imposibilidad de aprovechar algunas oportunidades de crecimiento por la falta de financiamiento.

Sánchez puso como ejemplo el desarrollo de la industria cerecera chilena, que en la última década multiplicó sus exportaciones gracias al acceso a crédito y a un contexto económico más estable.

"En el Valle tenemos cerezas de excelente calidad y más tempranas que las chilenas, pero no pudimos acompañar ese crecimiento porque no existe financiamiento de largo plazo", explicó.

Según detalló, mientras en Chile las empresas pueden acceder a créditos de 20 o 30 años, en Argentina los plazos de financiamiento siguen siendo muy limitados para proyectos productivos de gran escala.

El futuro de las chacras y el recambio generacional

La actividad también enfrenta desafíos vinculados a las nuevas generaciones y a los cambios en el uso de la tierra.

La expansión urbana y el crecimiento asociado a Vaca Muerta generan nuevas oportunidades económicas, pero también aumentan la presión sobre las zonas productivas.

Algunas chacras han sido destinadas a emprendimientos inmobiliarios o a cultivos menos intensivos, como alfalfa y maíz. Sin embargo, Sánchez destacó que también existen productores que continúan apostando por la fruticultura e incorporando nuevas variedades.

"La actividad se va concentrando. Los productores que logran mantenerse y crecer siguen invirtiendo y ampliando sus explotaciones", señaló.

Pese a las dificultades que impuso el clima durante esta temporada, el sector mantiene expectativas de recuperación apoyadas en la capacidad exportadora del Alto Valle y en una actividad que continúa siendo una de las principales economías regionales de la Patagonia.