martes 8 de septiembre de 2026

TRADICIÓN

Fiesta de la fe: Chimpay se prepara para la 56ª Peregrinación a Ceferino Namuncurá

La celebración se desarrollará del viernes 28 al domingo 30 de agosto y reunirá a miles de peregrinos de distintos puntos de Río Negro y del país.
21/08/2026
La procesión convoca a cientos de fieles en una tradición que ya es ícono de la región. Foto: gentileza.
La procesión convoca a cientos de fieles en una tradición que ya es ícono de la región. Foto: gentileza.

Chimpay se prepara para recibir a miles de personas durante la 56ª Peregrinación a Ceferino Namuncurá, que se desarrollará desde el viernes 28 hasta el domingo 30 de agosto.

La celebración constituye una de las principales expresiones de la identidad cultural y espiritual de Río Negro y cada año convoca a peregrinos provenientes de diferentes localidades de la provincia y de otros puntos del país.

Durante el fin de semana, los visitantes llegarán a Chimpay para participar de las actividades vinculadas con la peregrinación y encontrarse con la figura y el legado de Ceferino Namuncurá, referente religioso y cultural de gran importancia para la comunidad.

Quién fue Ceferino Namuncurá

Aunque su canonización por la Iglesia Católica aún está en proceso, se le reconoce como el primer argentino mapuche beatificado, un evento que tuvo lugar el 11 de noviembre de 2007, bajo la autoridad de Benedicto XVI.

A pesar de su breve existencia – murió a los 18 años- Namuncurá dejó una profunda huella en la comunidad de creyentes del sur argentino.

Desde temprana edad, su fe cristiana se cultivó bajo la guía de los hermanos salesianos, quienes ya habían comenzado su labor evangelizadora en la Patagonia. A los ocho años, recibió el bautismo en Chimpay por parte de los padres salesianos de la orden de Don Bosco. Posteriormente, se trasladó a Buenos Aires para estudiar en el Colegio Salesiano, donde inició su camino hacia el sacerdocio y coincidió en sus estudios con Carlos Gardel.

En 1901, tras cuatro años de formación, Ceferino experimentó un grave problema pulmonar que llevó a los salesianos a trasladarlo a otra sede del colegio en Viedma. Allí, se quedó junto a su guía espiritual, el Monseñor Cagliero, aunque su salud no mejoró debido a la tuberculosis que había contraído.

Cuando Cagliero fue nombrado arzobispo y recibió una convocatoria del Papa Pío X al Vaticano, Ceferino lo acompañó con la esperanza de continuar su formación como misionero. Sin embargo, su estado de salud se deterioró rápidamente y falleció el 11 de mayo de 1904, a la edad de 18 años, en Roma. Su entierro se realizó al día siguiente en el Cementerio comunal monumental Campo Verano.

Se le atribuye un milagro que le otorgó el título de beato. En 2007, una junta médica del Vaticano determinó que la curación de Valeria Herrera, una joven de 24 años, fue resultado de la intercesión de Ceferino Namuncurá.

Valeria, quien padecía cáncer de útero, confió su sanación a Ceferino y no solo se recuperó, sino que también pudo tener hijos.