martes 1 de septiembre de 2026

COMPETITIVIDAD

Patagonia: Río Negro impulsa una agenda común para reducir costos y potenciar las exportaciones

El ministro de Desarrollo Económico y Productivo de Río Negro, Carlos Banacloy, advirtió por AM Cumbre 1400, sobre los costos logísticos, la falta de infraestructura, la presión impositiva y las dificultades para exportar desde los puertos patagónicos.
01/09/2026
El ministro rionegrino fue entrevistado en el programa "Nada sucede dos veces", por AM Cumbre 1400. Foto: captura de video Cumbre Stream/archivo
El ministro rionegrino fue entrevistado en el programa "Nada sucede dos veces", por AM Cumbre 1400. Foto: captura de video Cumbre Stream/archivo

Las provincias de la Patagonia buscan avanzar en una agenda común para enfrentar uno de los principales problemas que condicionan el desarrollo productivo de la región: los altos costos que implica producir y llegar a los mercados nacionales e internacionales.

El ministro de Desarrollo Económico y Productivo de Río Negro, Carlos Banacloy, explicó que el objetivo del trabajo conjunto entre las provincias patagónicas es ordenar una serie de prioridades y presentar una agenda común ante el Gobierno nacional.

En una entrevista con el programa Nada sucede dos veces, de AM Cumbre 1400, Banacloy señaló que la Patagonia comparte características productivas y sanitarias, pero también enfrenta costos que no tienen otras regiones del país.

“Patagonia tiene muchas cosas en común y hoy también tiene costos que probablemente el resto del país no tiene”, sostuvo.

Los costos logísticos, uno de los principales problemas

Para el funcionario rionegrino, la falta de infraestructura y el estado de las rutas tienen un impacto directo sobre la competitividad de las economías regionales.

Según explicó, las distancias y las dificultades de conectividad hacen que trasladar productos desde el sur hacia otros mercados sea más caro que desde otras regiones del país.

Banacloy puso como ejemplo el costo del transporte de alimentos y señaló que, en determinados casos, un flete puede llegar a costar varias veces más que el producto transportado.

“Cuando no tenés infraestructura, tenés logística; te cuesta salir”, afirmó.

La situación, sostuvo, se vuelve todavía más compleja en las provincias y zonas más alejadas del centro del país, como Tierra del Fuego y el extremo sur de la Patagonia.

Por ese motivo, consideró necesario recuperar una agenda de competitividad que contemple las particularidades de la región y que permita establecer prioridades comunes entre las provincias.

Puertos patagónicos y dificultades para exportar

Otro de los ejes planteados por Banacloy fue la situación de los puertos patagónicos.

El ministro recordó que los antiguos subsidios o reembolsos a las exportaciones por puertos patagónicos ya no existen y explicó que actualmente las empresas enfrentan una estructura logística que incrementa los costos.

Uno de los principales problemas, según detalló, es que las empresas deben afrontar el costo de contratar barcos completos o llevar las cargas hasta los puertos para poder completar las embarcaciones.

“Si tenés un barco que tiene una capacidad de 600 contenedores, sabés que tenés que tener 600 contenedores en el muelle para poder cargar. Si no, vas a pagar flete muerto”, explicó.

Esta situación, sostuvo, afecta especialmente a las economías regionales que buscan acceder a mercados internacionales.

Como ejemplo, mencionó a la vitivinicultura patagónica, que en muchos casos termina consolidando sus cargas en Mendoza para luego utilizar puertos de Buenos Aires.

El funcionario planteó que este esquema genera una desventaja frente a otras regiones productivas del mundo, donde las empresas pueden acceder a una mayor cantidad de puertos y alternativas logísticas.

San Antonio Este y el desafío de desarrollar puertos multipropósito

En el caso de Río Negro, Banacloy destacó el proceso de transformación que atraviesan sus puertos.

Mencionó particularmente a San Antonio Este, históricamente vinculado a la exportación de peras y manzanas y a la actividad pesquera, y a Punta Colorada, cuyo movimiento comenzó a modificarse a partir del desarrollo de nuevos proyectos vinculados con la energía.

En este contexto, sostuvo que la provincia analiza una reestructuración de su sistema portuario para avanzar hacia un modelo más multipropósito y con mayor capacidad para acompañar el crecimiento de distintas actividades.

Según indicó, la concesión del puerto tiene vencimiento previsto para 2027 y el objetivo es pensar una nueva estructura que permita mejorar su competitividad.

La pesca también fue mencionada entre las actividades afectadas por los costos logísticos y energéticos. Banacloy explicó que los barcos que operan desde puertos como Mar del Plata realizan campañas en el sur argentino y deben afrontar elevados consumos de combustible para desplazarse hacia las zonas de pesca.

La Patagonia busca una agenda común ante Nación

Banacloy también se refirió al trabajo que realizan las provincias en el marco del Consejo Patagónico de Desarrollo Económico.

Según explicó, uno de los objetivos es establecer una agenda mínima y común que permita plantear ante el Gobierno nacional las necesidades de la región.

El funcionario consideró que existen decisiones legislativas que no siempre contemplan las particularidades productivas de la Patagonia y cuestionó algunas de las distorsiones impositivas que impactan sobre las empresas.

“Hay una agenda mínima que hay que dejar ordenada, unificada”, sostuvo.

En ese sentido, planteó que el objetivo no debe ser solamente formular críticas, sino unificar criterios y transmitir cuáles son las necesidades concretas de las provincias patagónicas.

Impuestos y energía: el impacto sobre las empresas

Uno de los puntos centrales de su planteo estuvo relacionado con el costo de la energía y la carga impositiva.

Banacloy señaló que entre el 35 % y el 40 % de una factura de energía eléctrica puede corresponder a impuestos, según el caso.

También cuestionó la incidencia de las tasas municipales y del IVA sobre las facturas que deben afrontar las empresas productivas.

Como ejemplo, mencionó los galpones de empaque, donde una factura de electricidad de entre 40 y 50 millones de pesos puede incluir entre 15 y 20 millones de pesos correspondientes a impuestos.

“Cuando uno hace la quita de subsidios y el impacto del impuesto va sobre el total de la factura, el impacto impositivo es realmente significativo”, explicó.

El ministro consideró que reducir subsidios sin abordar de manera simultánea la estructura de costos puede generar nuevas dificultades para sectores que necesitan competir en mercados abiertos.

Producción de Río Negro: realidades diferentes y oportunidades

Banacloy describió a Río Negro como una provincia con una matriz productiva diversificada y con realidades diferentes según cada región.

La vitivinicultura, por ejemplo, atraviesa un escenario más complejo debido a la caída del consumo de alcohol y a los cambios en los hábitos de consumo.

La producción de cerveza artesanal también dejó atrás el crecimiento registrado años atrás.

En cambio, el funcionario identificó oportunidades para la fruticultura, especialmente por el crecimiento del consumo de frutas, hortalizas y alimentos asociados a hábitos saludables.

En ese contexto, destacó el potencial de las peras y manzanas y el crecimiento de la producción bajo cubierta.

Según señaló, en los últimos cinco años la superficie destinada a la producción de hortalizas bajo cubierta registró un crecimiento cercano al 500 %.

También destacó la evolución de la ganadería, tanto por el crecimiento de los stocks como por el desarrollo de la terminación de animales, actividad que genera a su vez una mayor demanda para la agricultura.

Además, mencionó al lupino como una producción que encontró una oportunidad en los mercados internacionales, principalmente en Europa.

El estatus sanitario, una ventaja para las exportaciones

Otro de los puntos centrales de la entrevista fue el estatus sanitario de la Patagonia.

Banacloy destacó que la región mantiene condiciones que le permiten acceder a mercados internacionales y remarcó particularmente su condición de zona libre de mosca de los frutos y libre de fiebre aftosa sin vacunación.

Para el ministro, estas condiciones representan una ventaja competitiva que debe ser preservada, aunque también planteó la necesidad de avanzar hacia una política sanitaria nacional que permita elevar el estatus del conjunto del país.

“Los patagónicos de ninguna manera nunca quisimos tener una barrera sanitaria. Lo que sí quisiéramos es tener un plan sanitario que permita que el país sea unificado, libre de aftosa sin vacunación”, sostuvo.

En ese sentido, cuestionó que Argentina no haya logrado avanzar en los últimos años hacia una estrategia sanitaria nacional que permita superar las diferencias entre regiones.

Como referencia, mencionó el caso de Brasil y su proceso para alcanzar el estatus de país libre de aftosa sin vacunación.

La barrera sanitaria y la mosca de los frutos

Banacloy también explicó que el estatus sanitario no es solamente una cuestión administrativa, sino que tiene consecuencias concretas sobre la posibilidad de exportar.

En particular, destacó la importancia de mantener a la Patagonia libre de mosca de los frutos.

Según explicó, perder esa condición tendría un fuerte impacto sobre la fruticultura regional porque numerosos mercados internacionales mantienen requisitos sanitarios específicos para el ingreso de frutas.

“Si la Patagonia no fuera libre de mosca de los frutos, la fruticultura perdería casi el 50 % de sus exportaciones”, afirmó.

Por eso, consideró que la discusión sobre las barreras sanitarias debe formar parte de una estrategia más amplia que permita mejorar el estatus sanitario de todo el país.

Una agenda productiva para la Patagonia

Para Banacloy, la discusión sobre la competitividad patagónica no puede limitarse a un solo sector.

La región enfrenta problemas comunes vinculados con infraestructura, rutas, energía, logística, impuestos y acceso a los mercados, pero al mismo tiempo cuenta con una matriz productiva diversificada y ventajas sanitarias que pueden convertirse en herramientas para ampliar las exportaciones.

El desafío, según planteó, consiste en que las provincias puedan unificar sus prioridades y trasladar una agenda común al Gobierno nacional.

En ese esquema, la infraestructura, los costos logísticos, la energía, la situación de los puertos y el sostenimiento de los estatus sanitarios aparecen como algunos de los principales puntos para mejorar la competitividad de las economías regionales y ampliar la presencia de los productos patagónicos en los mercados internacionales.