lunes 19 de octubre de 2026

TEMPORAL

Después de años de sequía, los embalses se recuperan y la AIC sigue de cerca los caudales

Las precipitaciones sostienen el ingreso de agua a las cuencas y obligan a ajustar su regulación.

El río Neuquén presenta caudales de entre 500 y 550 metros cúbicos por segundo y la AIC prevé mantener las erogaciones por debajo de los 600 m³/s, según explicó el secretario técnico del organismo, Horacio Collado. Las lluvias persistentes en la cordillera mantienen los aportes a las cuencas y requieren un seguimiento de los ríos Neuquén y Limay y de la operación de sus embalses.

La Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) trabaja sobre la regulación de los escurrimientos para reducir el impacto de posibles crecidas. El valor de 600 m³/s fue señalado por Collado como la referencia identificada por las provincias para la línea de ribera.

El escenario responde a una combinación de precipitaciones acumuladas durante las últimas semanas y suelos saturados, que generan ingresos sostenidos de agua a los ríos. Estas condiciones obligan a revisar las maniobras de regulación e incluyen mayores erogaciones desde el compensador de El Chocón.

Cómo se regulan los caudales ante posibles crecidas

Collado explicó que el río Neuquén dispone de un único embalse para regular su caudal. Esa característica limita las posibilidades de maniobra frente a determinados eventos hidrológicos, por lo que la capacidad disponible resulta relevante para administrar los aportes.

Las normas de manejo del agua contemplan reservar espacio en los embalses para atenuar los picos de crecida. Esa previsión se ajusta a las distintas épocas del año y forma parte de las herramientas utilizadas para regular el paso del agua.

El funcionario indicó que las grandes crecidas vinculadas con lluvias intensas en la cordillera son posibles, aunque habitualmente se trata de episodios de corta duración. Su evolución depende del comportamiento del tiempo y de los aportes que recibe cada cuenca.

Por ese motivo, el monitoreo combina el seguimiento de las precipitaciones con el de los caudales y los niveles de almacenamiento. La operación de los embalses debe responder a esas condiciones para administrar los ingresos de agua y moderar los escurrimientos.

Los embalses recuperaron niveles después de varios años de sequía

El aumento de los aportes también permitió mejorar el almacenamiento de agua luego de varios años de escasez. Según detalló Collado, hasta julio todavía persistían condiciones de sequía en la región.

El cambio se produjo entre mediados de julio y septiembre, cuando se registraron importantes aportes de lluvia y nieve. Ese ingreso permitió una recuperación rápida de los niveles de los embalses.

Para el secretario técnico, se trata de una evolución favorable para la disponibilidad de agua y las necesidades de abastecimiento de los próximos períodos. La mejora del almacenamiento convive con la necesidad de regular los caudales mientras continúan las precipitaciones.