INDUSTRIA LOCAL

Techint alerta por la presión china en la licitación clave del gasoducto de GNL

La llegada de tubos chinos y una nueva licitación para el proyecto de exportación desde Vaca Muerta generan tensiones con el Gobierno y preocupación por el empleo industrial.

Las tensiones entre el Grupo Techint y el Gobierno Nacional volvieron a emerger con fuerza luego de que ingresaran al país miles de toneladas de tubos de acero provenientes de China, en medio de un proceso licitatorio decisivo para el primer gasoducto dedicado a exportaciones de Gas Natural Licuado (GNL). La puja pone en debate el futuro del empleo industrial y la competitividad local frente a proveedores asiáticos.

El conglomerado que lidera Paolo Rocca viene alertando desde hace meses por la competencia desleal que representan los insumos chinos, cuyos precios se ubican hasta un 25% por debajo de los valores nacionales. La preocupación escaló cuando, en noviembre, arribaron a Río Negro 5.000 toneladas de caños revestidos de concreto fabricados en China, destinados al tramo terrestre y submarino del proyecto de conexión para los barcos de licuefacción Hilli Episeyo y MK II.

El nuevo foco de conflicto es la licitación para fabricar los tubos del futuro gasoducto de 480 kilómetros que unirá Vaca Muerta con San Antonio Este. La obra es estratégica para asegurar la exportación de 2,45 millones de toneladas anuales de GNL a partir de 2027, iniciativa impulsada por el consorcio Southern Energy, integrado por PAE, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG.

Un proceso licitatorio que expone diferencias

La selección de proveedores se desarrolla bajo el paraguas del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y cuenta con postulantes de China, India, España, Colombia, México, Japón, Grecia y Turquía. El criterio central será el precio, lo que genera un escenario desfavorable para la industria nacional.

Tenaris, la firma del Grupo Techint que fabrica tubos con costura en su planta de Valentín Alsina, sostiene que la irrupción de insumos de bajo costo amenaza la continuidad de la producción y el empleo. Si bien la planta aún mantiene actividad normal con unos 250 trabajadores, crece el temor a una retracción si se profundiza la llegada de productos importados.

El antecedente reciente pesa: en licitaciones previas, proveedores chinos ya ganaron terreno con ofertas de menor precio, aunque técnicos del sector señalan que parte de ese material presenta fallas que podrían generar mayores costos futuros en mantenimiento y control de calidad.

El debate también involucra a YPF, que recientemente compró un lote de válvulas con 85% de componentes importados, pese a la capacidad local para abastecer ese tipo de equipamiento. La Cámara de Proveedores de Bienes para Energía mostró preocupación por este comportamiento, remarcando que el país cuenta con unas 50.000 personas empleadas en industrias certificadas internacionalmente.

Competitividad, empleo y un mercado global que se acelera

El avance del GNL en los mercados globales y la necesidad de reducir costos en los grandes proyectos exportadores explican la presión por obtener insumos más baratos. Sin embargo, sindicatos, fabricantes y cámaras sectoriales advierten que la apertura indiscriminada puede afectar la estructura industrial argentina en un momento clave para el sector metalmecánico.

Techint ajustó su oferta para intentar acercarse a los precios internacionales, pero aun así continúa por encima de los valores de Asia. La diferencia —señalan desde la compañía— responde en parte a estándares de calidad superiores y a una estructura salarial y fiscal más exigente.

Mientras la licitación avanza, el Gobierno recibe presiones cruzadas: por un lado, la urgencia de asegurar el gasoducto que habilitará la exportación de GNL desde 2027; por otro, la necesidad de sostener el empleo y la producción nacional en un sector considerado estratégico.

Según fuentes del sector energético, la tensión también se refleja dentro del propio Ejecutivo y en la conducción de YPF, donde algunos valoraron la reducción de costos lograda con las compras chinas, mientras otros advierten el impacto negativo sobre el entramado industrial.

El resultado final de la licitación podría redefinir el mapa de proveedores del mayor proyecto energético de la Argentina en décadas, y marcar el rumbo de la política industrial frente a la creciente competencia global.

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