AM CUMBRE
Carne de burro: qué dijo el productor que hizo la venta para consumo
El productor Julio Cittadini, que impulsó la venta experimental de carne de burro en una carnicería de la ciudad de Trelew, defendió por AM Cumbre 1400 la iniciativa y dio detalles del sabor, la cría y cómo nació el proyecto.
En diálogo con los periodistas Mario Nico González y Evangelina Zingoni, en el programa Nada sucede dos veces, el productor rural sostuvo que la iniciativa nació como una alternativa frente al abandono de campos dedicados históricamente a la producción ovina.
Según detalló, la actividad ovina atraviesa desde hace años una crisis profunda, agravada por la presencia de depredadores como el puma y por las limitaciones productivas de los campos.
“Tenemos muchísimos establecimientos que se están abandonando porque no pueden sostener la producción ovina. Y muchos de esos campos tampoco son aptos para ganado vacuno”, explicó.
En ese contexto, la cría de burros apareció como una opción viable. “No es una iniciativa que surja por la situación económica actual ni para aprovechar una coyuntura, sino como una alternativa productiva para revertir un problema estructural”, remarcó.
Cómo es la producción
El ciclo productivo del burro presenta algunas diferencias respecto de otras especies. Tiene una gestación de doce meses y, en condiciones normales, se obtiene una cría por año. Los animales destinados a faena alcanzan ese punto entre el año y medio y los dos años y medio, dependiendo de su tamaño y raza.
Una de las principales ventajas, según el productor, es su bajo costo de mantenimiento. “Es un animal que se cría prácticamente en libertad, en la estepa patagónica, sin necesidad de alimentación artificial. Se nutre de las pasturas naturales, lo que además da como resultado una carne muy natural”, indicó.
Aceptación en el mercado
Pese a la sorpresa inicial, la respuesta del público fue positiva. La experiencia comenzó como una prueba piloto, con controles sanitarios oficiales, y rápidamente superó las expectativas.
“Se pensaba que la carne iba a durar una semana en venta, pero en un día y medio prácticamente se agotó. Incluso en una degustación en una parrilla de la zona hubo que duplicar turnos por la cantidad de gente”, relató Cittadini.
En cuanto a sus características, señaló que “es una carne de muy buena calidad, con un sabor que se asemeja más al de la carne vacuna que a otras como el guanaco o el potro”.
El eje de la polémica
El crecimiento de la oferta generó cuestionamientos, principalmente en redes sociales y desde algunos sectores vinculados a la sanidad animal. Entre las críticas más difundidas se encuentra la supuesta prohibición de su comercialización en Argentina.
Sin embargo, desde el sector productivo desmintieron esa versión. “No existe ninguna prohibición para la carne de burro. Lo único que exige el Código Alimentario Argentino es que cumpla con los controles sanitarios correspondientes”, aseguró el productor.
En este sentido, indicó que la experiencia fue supervisada por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y por organismos provinciales.
Un debate que recién comienza
Más allá de la aceptación inicial del mercado, la venta de carne de burro pone en discusión hábitos de consumo arraigados y abre interrogantes sobre nuevas alternativas productivas en regiones afectadas por la crisis ganadera.
Mientras el debate continúa, los productores insisten en que se trata de una actividad regulada, con potencial de desarrollo y que podría convertirse en una opción para reactivar economías rurales en dificultades.