ZUBAN CÓRDOBA
Encuesta: el gobierno nacional pierde apoyo en adultos y jóvenes
Facundo Londero, integrante de la consultora Zuban Córdoba, analizó por AM Cumbre 1400 los indicadores de un estudio donde se observan señales de desgaste, una creciente insatisfacción social, debilitamiento del núcleo duro oficialista y un cambio en el humor de las juventudes, respecto del gobierno nacional.
En diálogo con los periodistas Mario Nico González, Evangelina Zingoni y Lucas Jara en el programa Nada sucede dos veces, el especialista advirdió que “las formas empiezan a desgastarse. (Javier) Milei ya no es un panelista televisivo, es presidente, y eso genera nuevas demandas. Incluso entre sus propios votantes aparece el descontento”.
Uno de los ejes de la conversación fue la exposición del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en el Congreso, que para Londero no generó consensos sino que profundizó la polarización. “Lo que se activa son los núcleos duros. Más que construir diálogo, lo que ocurrió refuerza la grieta ideológica y los posicionamientos discursivos”, explicó.
Si bien consideró que Adorni “salió relativamente airoso” tras más de siete horas de exposición, destacó el fuerte respaldo político del presidente Javier Milei, quien lo acompañó personalmente junto a parte de su gabinete, en un gesto poco habitual en ese tipo de instancias. “No es común que un presidente asista a una presentación de este tipo, y menos en un contexto de investigación judicial. Es una señal de apoyo muy fuerte”, remarcó.
Sin embargo, advirtió que ese respaldo no estaría teniendo impacto positivo en la opinión pública. “Los números muestran lo contrario: hay un creciente descontento social, con una situación que genera ruido semana a semana. Incluso el comportamiento del propio presidente, con confrontaciones y descalificaciones, suma tensión”, señaló.
Un discurso que se achica
De acuerdo con los estudios de la consultora, el oficialismo se apoya cada vez más en un núcleo duro que, lejos de ampliarse, tiende a reducirse. Londero vinculó este fenómeno con el concepto de “gobierno de espejos”, desarrollado por el consultor Mario Riorda, que describe estrategias orientadas a hablarle a un segmento reducido —entre el 25% y el 30% de la sociedad— mediante una fuerte construcción ideológica y una lógica permanente de confrontación.
En ese marco, también comenzó a emerger un fenómeno incipiente de “anti-mileísmo”, que podría consolidarse como identidad política. Según Londero, actualmente existe un segmento de entre el 25% y el 30% de la sociedad que se define tanto anti-mileísta como anti-kirchnerista, lo que abre interrogantes de cara a los próximos procesos electorales.
Juventudes: del apoyo al desencanto
Uno de los datos más relevantes del análisis es el cambio en el comportamiento de los jóvenes, un sector clave en el triunfo electoral del oficialismo. En los comicios recientes, el respaldo a Javier Milei fue especialmente alto entre varones menores de 25 años, donde alcanzó el 80%.
Sin embargo, esa tendencia comenzó a revertirse. Según el último relevamiento de la consultora, un 70% de los encuestados considera que el país necesita un cambio de rumbo. Entre los jóvenes de 16 a 30 años, más del 50% ya expresa cansancio e incertidumbre, y también reclama modificaciones en la gestión.
“La juventud ya no tiene un apoyo incondicional. Incluso dentro de la propia militancia libertaria hay cuestionamientos y pedidos de mayor escucha”, indicó Londero, en referencia a recientes episodios en los que jóvenes increparon al presidente en actividades públicas.
Economía y crisis de relato
El deterioro del poder adquisitivo aparece como uno de los principales factores detrás del malestar social. “La ‘heladera y la billetera’ siguen siendo centrales: hay una sociedad cansada, con incertidumbre económica y laboral”, explicó.
A esto se suma una crisis discursiva. “El relato ya no logra sostenerse frente a la realidad. No hay un volantazo o medidas que logren recomponer la confianza en este contexto de tensión económica”, agregó.
Además, Londero señaló la existencia de “votantes prestados”, es decir, sectores que acompañaron al oficialismo por consignas como la lucha contra la inflación o la corrupción, pero que hoy evalúan otras opciones o incluso la abstención.
Política efímera y cambios globales
El análisis también se enmarca en una tendencia regional e internacional marcada por la volatilidad política. En ese sentido, el politólogo Andrés Malamud advirtió recientemente sobre la fragilidad de las nuevas fuerzas políticas en América Latina, muchas de las cuales alcanzaron el poder pero luego desaparecieron en pocos años.
Para Londero, este fenómeno se vincula con transformaciones más profundas en la sociedad. “Las identidades políticas se construyen rápido, pero también se diluyen rápido. La velocidad de los cambios es cada vez mayor”, sostuvo.
También destacó que las juventudes no rechazan la política en sí, sino a las formas tradicionales de representación. “Hay nuevas lógicas de consumo y comunicación que la política todavía no logra comprender. Intentar replicar formatos como TikTok sin entenderlos muchas veces genera rechazo”, explicó.
Un giro ideológico en revisión
En el plano global, Londero ubicó el fenómeno dentro de un ciclo de cambios ideológicos. En los últimos años, el avance de liderazgos como los de Donald Trump, Jair Bolsonaro y Nayib Bukele reflejó un corrimiento hacia posiciones de derecha y extrema derecha.
Sin embargo, advirtió que estos procesos no son necesariamente duraderos. “Hace 15 años hablábamos de un giro a la izquierda. Hoy hablamos de otra cosa, y eso puede volver a cambiar. La sociedad no encuentra respuestas sostenidas a sus problemas”, señaló.
Como ejemplo, mencionó el caso de Nueva York, donde recientemente se eligió un liderazgo con un discurso más cercano a la izquierda en una de las principales capitales del capitalismo global.
La “velocidad digital”
Finalmente, Londero sintetizó el momento actual como una etapa atravesada por la “velocidad digital”, donde las demandas sociales crecen más rápido que la capacidad de respuesta de los gobiernos.
“La sociedad exige cada vez más, pero las respuestas son cada vez menores. Eso acelera los cambios políticos y vuelve todo más inestable y efímero”, concluyó.