AM CUMBRE 1400
Crisis de las manzanas: entre los bajos precios y los cambios en el consumo
La caída del precio internacional de la manzana en Europa volvió a encender las alarmas en la fruticultura del Alto Valle. Sin embargo, para los productores, el problema va mucho más allá de una coyuntura adversa: se trata de una crisis estructural que arrastra décadas y que hoy se profundiza con nuevos desafíos. Así lo expresó el productor frutícola de Centenario, Francisco Siliquini, quien en diálogo con el programa “Nada sucede dos veces” por AM Cumbre 1400 describió un panorama marcado por la baja rentabilidad, la falta de mano de obra y un mercado cada vez más concentrado.
“Esto es coyuntural y tiene que ver con la oferta y la demanda, pero el sector tiene problemas estructurales desde hace mucho tiempo”, explicó en diálogo con los periodistas Mario Nico González y Evangelina Zingoni. Entre ellos, destacó la escasez de trabajadores para la cosecha. “Si no fuera por la gente que viene del norte, directamente no se levantaría la poca producción que queda”, afirmó.
A este escenario se suma un cambio en los hábitos de consumo, tanto en el país como en el exterior. Según señaló, en contextos de crisis económica la fruta pierde prioridad en la mesa. “La manzana y la pera son consideradas un postre, y lo primero que se deja de consumir es eso. La gente va a lo esencial”, sostuvo.
Además, remarcó la fuerte dependencia del mercado externo y la caída sostenida de la producción. “En la década del ‘90 había cinco veces más producción que hoy”, recordó, al tiempo que explicó que, aunque en aquel entonces el consumo interno representaba un porcentaje similar o menor, el volumen total era mucho mayor.
Otro de los factores que complica al sector es la velocidad de los cambios en los mercados internacionales frente a los tiempos productivos de la actividad. “Modificar una chacra lleva cinco o seis años. No es como en otras industrias donde se puede adaptar la producción rápidamente”, indicó.
En ese sentido, advirtió sobre la creciente competitividad de Europa, donde la producción está altamente tecnificada. “Allá la cosecha es mecanizada, con máquinas que trabajan día y noche. Llegan a producir hasta 80.000 kilos por hectárea o más”, detalló.
Diversificación como única salida
Frente a este panorama, Siliquini fue contundente: la única alternativa para sostenerse es diversificar. “Hoy en mi chacra estoy haciendo carne, huevos y leche. Hay que pensar cuántas peras consume una persona al año y cuánta carne”, graficó.
El productor también cuestionó el funcionamiento de la cadena comercial, en particular el rol de las grandes plantas de empaque. “Durante años crecieron con la fruta del productor. Hoy muchas tienen producción propia y ya no necesitan al independiente”, afirmó. Según explicó, esto deja a muchos chacareros fuera del sistema o sujetos a condiciones poco favorables. “Te pagan lo que sobra, si sobra”, resumió.
A esto se suma la concentración del mercado exportador. “Es un sistema oligopólico, con pocos actores que manejan los precios y las condiciones”, señaló.
Inseguridad y falta de incentivos
Otro de los problemas que mencionó es la inseguridad rural. “Me robaron seis veces. Es muy duro porque cuesta mucho producir y equiparse”, lamentó. En ese sentido, aseguró que la situación desalienta a quienes intentan sostener la actividad.
La falta de previsibilidad y rentabilidad también impacta en las nuevas generaciones. “Muchos productores mandamos a nuestros hijos a estudiar porque sabemos lo que implica este trabajo. No es lo que queremos para ellos”, reconoció.
Agroecología y defensa del suelo productivo
En busca de alternativas, Siliquini comenzó a implementar prácticas agroecológicas en su chacra, aunque advirtió que todavía no existe una demanda suficiente que sostenga ese modelo. “El mercado no lo está pidiendo, por eso también me vuelco a otras producciones”, explicó.
Finalmente, expresó su preocupación por la pérdida de tierras productivas en la región. “En Neuquén solo el 3 % del suelo es fértil y se está utilizando para urbanizaciones. Es un recurso que deberíamos cuidar”, sostuvo.
Pese a las dificultades, el productor se mostró esperanzado. “La tierra siempre te da de comer. Hay que aguantar y adaptarse, pero el país tiene que ordenarse para que podamos seguir produciendo”, concluyó.