INDUSTRIA
Vaca Muerta crece y enfrenta un nuevo desafío: dónde vivirán miles de trabajadores
Cuando se habla de Vaca Muerta, la atención suele concentrarse en la producción de petróleo y gas, las inversiones multimillonarias y los proyectos de exportación. Sin embargo, detrás del crecimiento de la cuenca existe otra realidad que gana protagonismo: la necesidad de infraestructura, servicios y soluciones habitacionales capaces de acompañar el ritmo de expansión de la actividad.
La formación se extiende sobre aproximadamente 33.000 kilómetros cuadrados en cuatro provincias, con Añelo consolidado como el principal centro logístico de operaciones. Allí se concentra buena parte de una actividad que moviliza recursos, trabajadores y empresas a una escala pocas veces vista en Argentina.
Cada nuevo pozo implica movimiento de personal, equipos y proveedores. Según se destacó durante una entrevista en Noticiero Inmobiliario con Damián Lopo, CEO de NLK Capital, e Ignacio Lago, director de Operaciones de la firma, cada perforación puede demandar alrededor de 250 puestos de trabajo durante dos meses y una inversión cercana a los 8 millones de dólares por pozo.
A eso se suma la necesidad permanente de ampliar la infraestructura energética, especialmente gasoductos y oleoductos, para garantizar la continuidad del ciclo de inversiones.
El impacto de Vaca Muerta va mucho más allá de los pozos
El crecimiento de la actividad hidrocarburífera tiene efectos directos sobre las ciudades de la región.
La llegada constante de trabajadores, técnicos, profesionales y empresas genera una presión creciente sobre los servicios urbanos y el mercado habitacional.
Actualmente existen más de 830 pymes neuquinas certificadas como proveedoras de la industria energética, vinculadas a sectores como metalmecánica, transporte, logística petrolera, mantenimiento industrial, ingeniería, construcción, catering y alojamiento corporativo.
En paralelo, la región continúa recibiendo nuevos habitantes.
Según señalaron Lopo y Lago, decenas de familias se radican diariamente en Neuquén, una dinámica que se viene consolidando desde hace varios años y que obliga a pensar en miles de nuevas unidades habitacionales para acompañar la demanda futura.
“Cuando se habla de Vaca Muerta, es importante entender la escala territorial y operativa”, explicó Lago durante la entrevista.
El alojamiento se transforma en una pieza estratégica
La expansión de Vaca Muerta está generando una nueva discusión sobre vivienda y servicios.
Ya no se trata solamente de construir departamentos o sumar camas disponibles, sino de desarrollar soluciones que respondan a las necesidades específicas de una industria que funciona las 24 horas del día.
El usuario principal es corporativo y eso modifica completamente la lógica tradicional del mercado inmobiliario.
Las empresas buscan cercanía a los yacimientos, eficiencia operativa y reducción de tiempos de traslado para sus trabajadores.
En consecuencia, el alojamiento deja de ser una cuestión secundaria para convertirse en un elemento estratégico dentro de la operación.
“El usuario es corporativo”, remarcaron los ejecutivos.
Esto implica que la oferta habitacional debe integrar conectividad, seguridad, mantenimiento, limpieza, administración de ingresos y egresos, coordinación logística y capacidad de respuesta permanente.
Un mercado cada vez más especializado
El desarrollo de la cuenca también está transformando el perfil de la demanda.
No todos los usuarios requieren las mismas soluciones.
Conviven operarios que necesitan cercanía inmediata a los yacimientos, supervisores que trabajan bajo esquemas de rotación, ejecutivos que prefieren instalarse en Neuquén capital y familias que deciden radicarse de manera permanente en la provincia.
Esa diversidad obliga a segmentar la oferta entre camas operativas, departamentos corporativos, viviendas familiares y modelos de renta gestionada.
“Todo el mundo habla de Vaca Muerta y de Neuquén, pero si le preguntás a una persona cómo hace para invertir ahí, no tiene ni idea”, afirmó Lopo.
Y agregó: “No es un alquiler tradicional ni una construcción tradicional”.
El nuevo escenario inmobiliario en Neuquén
Según los especialistas, el mercado inmobiliario atraviesa una etapa de transformación impulsada por distintos factores.
La desaceleración inflacionaria, la reaparición del crédito hipotecario y el incremento de los costos de construcción están modificando la dinámica del sector.
Para Lago, uno de los cambios más importantes está relacionado con la evolución de los costos laborales.
“La incidencia de la mano de obra, que en 2023 podía representar cerca del 17% del costo por metro cuadrado, hoy alcanza el 50% en muchos casos”, explicó.
Lejos de frenar la actividad, este contexto impulsa una mayor selectividad en los proyectos y concentra el interés en aquellos desarrollos que responden a demandas concretas.