DESREGULACIÓN
Venta libre de medicamentos en supermercados: qué preocupa a los médicos
El ministro de Desregulación del Estado, Federico Sturzenegger, avanza con una norma que permitirá vender fármacos de venta libre fuera de las farmacias y habilitar el envío a domicilio. Médicos advierten sobre los riesgos de la automedicación y repasan el combo de medidas que golpea al sistema de salud.
"Todavía seguimos luchando con el tema de la automedicación", se lamentó el médico clínico y magíster en Salud Pública Oscar Atienza, consultado por la desregulación para la venta de medicamentos en su nueva Ley de Hojarasca.
Qué propone la nueva ley de desregulación de medicamentos
El texto del Ministerio de Desregulación del Estado tiene dos objetivos centrales:
Habilitar la venta digital y el envío a domicilio de medicamentos bajo determinadas condiciones.
Permitir la comercialización de medicamentos de venta libre fuera de las farmacias, es decir, en comercios como supermercados.
Para Atienza, la motivación del proyecto no responde a criterios sanitarios. "Esta gente no tiene mirada técnica, sino una mirada comercial y quieren que los supermercados, que tienen bajas en las ventas, puedan sumar a sus góndolas algunos fármacos que son de venta libre", señaló.
Los riesgos de la automedicación: el caso del paracetamol
La aclaración es clave: que un fármaco sea de venta libre no significa que su consumo sin control esté libre de riesgos. Atienza lo explicó con el ejemplo del medicamento más popular del país.
"Hablemos, por ejemplo, del fármaco más común: el paracetamol. Hay una dosis tóxica de este fármaco que es mortal, que es de 4 gramos por día. Cuando yo alcanzo esa dosis, lo que puede producirse es una insuficiencia hepática que es prácticamente irreversible", advirtió el especialista.
Según agregó, el paracetamol es hoy la principal causa de trasplante hepático en Estados Unidos, dado su potencial hepatotóxico. El riesgo, además, se agrava por las interacciones con otros medicamentos.
Atienza sumó otro ejemplo de un fármaco de uso delicado: "Hay otros fármacos, por ejemplo, el metotrexato, que es un fármaco que se toma una vez por semana, cada siete días. Si una persona lo toma todos los días, no llega al quinto día".
Para el médico, este tipo de casos demuestra por qué ciertos medicamentos y sus dosis correctas requieren supervisión profesional. Resulta llamativo, señaló, que Sturzenegger —de no manejar él mismo esta información— no cuente con asesoramiento especializado en legislación farmacológica al diseñar la norma.
Un gobierno "en guerra" con la salud pública, según los especialistas
La desregulación de la venta de medicamentos no es una medida aislada. Según Atienza, se enmarca en una serie de decisiones del Ejecutivo que afectan al sistema de salud en distintos frentes.
El médico apuntó contra un régimen especial de incentivos para laboratorios internacionales: "Hay un RIGI especial para farmacéuticas de 8500 millones de dólares para que vengan y prueben en Argentina distintos tipos de fármacos", sostuvo, y agregó que la práctica ya se desarrolla en Córdoba desde hace más de dos años.
Atienza remarcó que se trata de fármacos que ni siquiera se testean en el hemisferio norte, una práctica que antes se realizaba en países africanos hasta que organismos internacionales la visibilizaron y fue prohibida.
El ajuste en el programa RemediAr
En paralelo, el programa RemediAr —que entrega medicamentos gratuitos a través del sistema de salud público— redujo su cobertura de 100 a 40 fármacos habilitados. Para este año, el plan de Sturzenegger apunta a bajar la oferta a apenas 22 medicamentos.
El Gobierno también avanzó en la flexibilización del régimen de patentes farmacéuticas, lo que —según Atienza— pone en riesgo la producción nacional de genéricos: "Ni siquiera genérico vamos a conseguir en Argentina porque las empresas farmacéuticas estadounidenses van a recuperar las patentes que tenían y que nos permitían fabricar los genéricos", explicó.
El especialista graficó el impacto económico con un ejemplo concreto: "Un enalapril, que es un antihipertensivo, un genérico vale 1.200 pesos y es una tirita de 15; el de laboratorio vale 18.000 pesos".